Cómo gestionar tu estado de ánimo después de la UCI

Las sugerencias de esta página no sirven para todo el mundo: solo tú sabes lo que te viene bien.

Algunas personas no tienen ninguna gana de saber lo que les pasó ni de conocer a otros pacientes; otras querrán sumergirse muy, muy pronto en su diario de UCI y conocer a otros «pares», personas que también han pasado por la UCI; y otras necesitarán tiempo para hacerlo, a veces años. Cada cual debe encontrar lo que mejor le funcione para pasar página y seguir adelante.

Los factores de estrés después de la UCI​​

Después de la UCI, tienes muchos motivos para sentirte vulnerable y angustiado:

  • Tomas conciencia de otra manera de la vulnerabilidad del ser humano, y de la tuya en particular,
  • Tienes que volver a aprender muchas cosas que dabas por sentadas (respirar, comer, caminar, pero también organizar el día a día, los trámites administrativos, la carga mental)
  • Puede que pases por varios servicios después de la UCI, mundos nuevos y desconocidos, con nuevos profesionales sanitarios que todavía no te conocen,
  • La vuelta a casa puede resultar tan angustiosa como alegre, o las dos cosas a la vez,

Testimonio de Jean-Yves
La intensidad de la segunda vida

Reencontrarse con el mundo exterior

Es habitual sentir ansiedad y preocupación después de una estancia en la UCI. El tiempo te ayudará a superar estas emociones poco a poco, pero quizá algunas actividades te resulten útiles para mejorar tu estado de ánimo en el día a día.

  • Quizá puedas intentar retomar algunas de las actividades que te calmaban antes de la hospitalización: puede que no te sientas con fuerzas suficientes para hacerlas exactamente igual que antes, pero puedes encontrar la manera de adaptarlas a tu forma física. Si solías salir a correr por el campo, ¿quizá puedas retomar alguna actividad que te permita combinar el bienestar del esfuerzo físico y el placer de estar en la naturaleza?
  • Un ejercicio físico ligero, como caminar o hacer estiramientos, puede ayudar mucho a mejorar el estado de ánimo, pero no te exijas demasiado: haz lo que te siente bien, sin forzar. Los progresos que irás notando poco a poco también te ayudarán a recuperar la confianza en ti mismo;
  • Salir de casa, aunque sea para sentarte en un banco en la calle, puede ayudar mucho a frenar los pensamientos que dan vueltas una y otra vez.

Volver a lanzarse a la vida

Volver a una vida autónoma y enfrentarse al mundo fuera del hospital es una etapa que a veces genera angustia: puede ser útil pedir ayuda a tu entorno para que te acompañe en cada una de estas nuevas «primeras veces»:

Volver a hacer tuya tu historia

Entre las formas de recuperar la sensación de control sobre la situación, algunos pacientes sienten la necesidad de volver a hacer suya su historia, de comprender lo que pasó durante su estancia en la UCI, sobre todo en los periodos en los que estaban inconscientes o con su estado cognitivo (mental) alterado.

Para ello, hay varias posibilidades:

Cuando intentes volver a hacer tuya tu historia, date tiempo, expresa tus límites y respétalos. Detente cuando notes que las cosas se ponen difíciles. Volver a sumergirse en ese periodo puede ser duro, emotivo, angustioso: protégete, nunca hay prisa por volver a ese periodo. Podrás pedir otra cita más adelante si sientes la necesidad.

¿Consultar a un terapeuta?

A veces es demasiado difícil superar la ansiedad uno solo. Lo que viviste en la UCI es una experiencia de estrés extremo, tanto para tu cuerpo como para tu mente. Necesitaste apoyo para volver a aprender actos sencillos como respirar, comer, beber o levantarte, y puede que todavía necesites fisioterapia. Piensa que tu mente también puede necesitar ayuda para recuperarse de esta dura prueba.

Si te cuesta librarte de tus angustias, si te cuesta dormir, si te cuesta recuperar la confianza en ti mismo, si sientes emociones negativas como la culpa, no dudes en pedir ayuda: tu médico de cabecera podrá responder a las dudas que te preocupen, escucharte y ayudarte o derivarte a un terapeuta adecuado para tu situación.

Nota: necesitar ayuda para cuidar tu salud mental no es ser débil, y menos aún cuando has pasado por lo que tú has pasado. Algunos estudios muestran que una estancia en la UCI es una prueba que puede compararse con lo que viven los soldados en la guerra. El ejército organiza programas de rehabilitación psicológica para los soldados que se han enfrentado a las situaciones más extremas. ¡Tú también tienes derecho a ello!

Mientras esperas una prescripción médica que te permita un seguimiento cubierto por el seguro, puedes recurrir al programa francés «Mon Soutien Psy» que te da derecho a 12 sesiones con un psicólogo al año.

Conocer a otras personas con una experiencia parecida

La estancia en la UCI es una experiencia difícil y única, difícil de expresar, y no siempre es fácil hablar de ella con tu entorno, ni siquiera con los familiares que te acompañaron durante la estancia. Vuestras experiencias son muy distintas, y tu vivencia como paciente de UCI puede estar mezclada con recuerdos extraños y reminiscencias de sueños y pesadillas que parecen más reales que la propia realidad.

Por eso a veces es útil poder hablar de ello con otras personas que han pasado por la UCI. Ponerte en contacto con grupos de pacientes puede ser una buena forma de hablar libremente de ese periodo y de darte cuenta de que algunas de tus emociones y de tus recuerdos extraños son totalmente normales. Puedes preguntar en tu UCI si organizan este tipo de encuentros con expacientes.

La red social Second Life también te permite intercambiar experiencias con otros pacientes, con familiares de pacientes, lo que puede ayudarte a entender mejor lo que vivieron las personas que te acompañaron, o incluso con profesionales sanitarios de otros servicios. También encontrarás muchas entrevistas y las publicaciones del comité «Les REAnimés», un grupo de pacientes muy activo que te dará la bienvenida.

Testimonio de Marie Clémentine
Las ganas de conocer a otros que pasaron por la UCI

Si quieres compartir con el equipo de LifeMapp los métodos que te han resultado útiles, ¡no lo dudes!