Acompañar a un paciente en la UCI

Durante el ingreso de un ser querido en la UCI, no es raro sentirse un poco desamparado ante la situación. El mundo desconocido de la UCI, la incertidumbre y la preocupación en la que puedes encontrarte no son las mejores circunstancias para encontrar tu sitio y tu papel, sobre todo en medio de un equipo experto, a menudo muy activo y muy presente al principio. En nuestras sociedades, que valoran la acción y la resolución rápida de los problemas, no siempre es fácil de vivir. Sin embargo, hay muchas cosas muy útiles que puedes hacer para apoyar a tu familiar.

¡Respeta tus límites!

Como familiar que visita al paciente, es posible que necesites tiempo antes de sentirte lo bastante a gusto en este entorno: no te fuerces, tómate tu tiempo y acepta ir encontrando tu sitio con calma. Esta página pretende darte algunas claves para contrarrestar la sensación de impotencia que a veces se siente junto a un paciente gravemente enfermo atendido en la UCI: puedes tomar ideas de aquí, elegir las que más te digan o las que mejor encajen con lo que tu familiar podría desear, pero siéntete libre de no probarlo todo ni explorarlo todo: ¡eres tú quien mejor sabe lo que os conviene a ti y a tu ser querido!

Y al revés, si tienes otras ideas, no dudes en compartirlas con nosotros a través de este formulario ¡y las añadiremos a esta página!

¿Qué puedes hacer por el paciente?

Una de las primeras cosas sencillas que puedes hacer por tu familiar hospitalizado es llevarle algunos objetos personales:

Si está consciente, no dudes en llevarle algo con lo que entretenerse de forma relajada: ¡incluso a las personas más intelectuales les suele costar concentrarse en sus libros en la UCI! Elige lecturas sencillas, música o incluso películas y series entretenidas que le permitan evadirse.

Sea cual sea su nivel de conciencia, siempre es útil llevarle:

– Su perfume favorito,

– Sus productos de aseo personal (gel de ducha, champú y acondicionador, maquinilla de afeitar, cepillo para el pelo…),

– Algo para mantener la piel hidratada (crema, aceite de masaje),

– También muy útil: acuérdate de llevarle sus gafas, sus audífonos o su prótesis dental,

– Y, si quieres, una manta o un chal (¡lavable!) que le guste especialmente.

Esto permite al equipo personalizar los cuidados y favorecer una atención individualizada aunque el paciente esté en coma, y también ayuda a tu familiar a reencontrarse con algo familiar en cuanto recupere la conciencia. Será muy valioso para él o ella.

En cambio, ten en cuenta que cualquier objeto personal que no sea útil para los cuidados diarios del paciente se te devolverá o se depositará en la caja fuerte del hospital: joyas, objetos de valor.

¿Qué decirle?

A veces es difícil saber qué decir junto a la cama de un ser querido que está en coma o que no puede responderte porque está con respiración artificial. Puedes darle noticias de sus amigos, de su familia, o de cosas relacionadas con lo que le interesa.

También puedes compartir recuerdos de vacaciones, experiencias en común, buenos momentos vividos juntos, o hablarle de planes para cuando salga de la UCI.

No pasa nada si las emociones te desbordan o si no consigues hablar; intenta observar y averiguar si el paciente te entiende, y encontrar un canal de comunicación que funcione entre vosotros. A veces requiere paciencia y perseverancia, pero siempre es posible.

Háblale

De todo y de nada, como si
estuviera conversando contigo. No dudes en contarle tu día a día, anécdotas sin importancia: ¡todo lo que pueda ayudarle a volver a poner los pies en la realidad o a evadirse de la UCI es bienvenido!

Léele algo

Un libro, un poema, una
revista, mensajes de sus
seres queridos… Aunque su estado no le permita asimilar los detalles de lo que le lees, una voz conocida siempre ayuda en los momentos difíciles.

Ponle
música

Si eres músico, por supuesto puedes tocar tú mismo, pero, más sencillo aún, puedes llevarle algo para escuchar música: una pequeña radio, auriculares…

Testimonio de Marie-Clémentine

La importancia del entretenimiento y un ejemplo especialmente eficaz

Testimonio de Céline
Acompañar a un paciente en la UCI

Técnicas de visualización:

  • Puedes ayudar al paciente a visualizar un lugar donde se sienta bien, donde le gustaría estar en ese momento, y ayudarle a recordar olores o sensaciones «placenteras», por ejemplo de la naturaleza (los pinos, la brisa del mar en la piel, la arena caliente bajo los pies, el amanecer en la montaña…), o también a visualizar aire fresco cuando tiene calor, y calor cuando tiene frío (el fuego de una chimenea, el sol).

  • Poco a poco, según el estado del paciente y sus progresos en la rehabilitación, puedes ayudarle a recuperar las ganas de hacer cosas para después de la UCI. Así, su atención se va desplazando poco a poco fuera del entorno estresante de la UCI, lo que le ayuda a no estar pendiente de los latidos de su corazón ni de sus movimientos respiratorios, y le permite dormirse con más facilidad. Puedes llevarle y colgarle en la pared imágenes que evoquen un proyecto para después: por ejemplo, una foto de un lugar que podrá visitar cuando esté mejor.

  • También puedes ayudarle a centrarse en los pequeños progresos del momento, del día, y a darse cuenta del camino ya recorrido. Puedes representar en un mapa los kilómetros recorridos con el cicloergómetro (la bicicleta en la cama) que le acercan al alta.

  • Si se muestra receptivo, también puedes leerle o escuchar con él textos adaptados de meditación guiada o de sofrología: sobre aprender a soltar, por ejemplo, evitando incluir ejercicios de respiración, que pueden resultar difíciles y angustiosos para el paciente, sobre todo si está intubado o en fase de destete de la ventilación mecánica.

Tu sensibilidad como familiar será de gran ayuda para que los profesionales sanitarios detecten mejor el posible dolor y las molestias que sienta el paciente, pero también es muy importante no centrar vuestras conversaciones en ello: pasa todo el día inmerso en el poco agradable mundo de la UCI, así que tu mejor baza será ayudarle a evadirse con el pensamiento, a través de conversaciones o ensoñaciones que sabrás adaptar a sus intereses y deseos.

Comunicarse

Comunicarse con el paciente es fundamental: permite establecer un vínculo con la vida y una relación de confianza, ambos decisivos para acompañarle.
Cuando la comunicación verbal no es posible, la comunicación no verbal o lenguaje corporal (que abarca los cinco sentidos, salvo el habla y la escritura) es un proceso que permite transmitir información al paciente (¡y viceversa!).

Es muy importante que seas consciente de que tu actitud y tu mirada de familiar pueden decir mucho. El cuerpo refleja las emociones de forma espontánea, y el paciente en la UCI, que no puede comunicarse verbalmente, agudiza sus sentidos y a veces percibe con mucha finura tu estado emocional.
La voz es sin duda el primer vínculo con el paciente; la entonación de la voz, la intención de tu mirada, las expresiones de la cara, el tacto: todo ello permite entrar en relación y transmitir emociones y mensajes, igual que el simple hecho de sonreír.

Aunque tu familiar esté consciente, la comunicación puede seguir siendo difícil, sobre todo si está intubado, porque no podrá hablar. En ese caso, si su estado se lo permite, podrá escribir o deletrear una palabra señalando letras o números, o bien palabras que hayas escrito previamente. No dudes en hacerle preguntas cerradas (cuya respuesta sea sí o no) para que pueda responder de forma sencilla. Permitir que el paciente se comunique es imprescindible.

También puedes personalizar las paredes de la habitación, con el permiso del personal sanitario: llevar fotos y dibujos ayuda a mantener un vínculo con el mundo exterior y aporta un poco de apoyo.

Escribir un diario de UCI (consulta la sección dedicada) puede ser de gran ayuda para tu familiar si pasa por un periodo de coma, sedación o confusión.

Testimonio de Michèle
La importancia vital de los seres queridos

Participar en los cuidados

Puedes ayudar a los profesionales sanitarios a darle a tu familiar cuidados sencillos, como por ejemplo un masaje en los pies o en las manos, peinarle o perfumarle, e incluso ayudar a lavarle el pelo, según su estado. Cuando sea posible, no olvides preguntar al paciente si está de acuerdo y si le resulta agradable: encontrará la manera de expresar lo que desea. Por desgracia, no siempre es posible por motivos de seguridad, y siempre tendrás que pedir permiso al equipo asistencial.

También es posible que te pidan que salgas de la habitación de tu familiar si hay que realizarle cuidados dolorosos, para protegerte de la angustia que podrían causarte.

Testimonio de Katia
El placer y el tacto

Las reacciones del paciente

El ingreso en la UCI es una etapa extraña para el paciente, sobre todo si pasa por una o varias fases de coma o de confusión. Puede tener alucinaciones o imaginar cosas: no es raro que los pacientes presenten delirios, consecuencia de la enfermedad o de los tratamientos administrados. Esto desaparecerá a medida que mejore su estado, pero puede que conserve recuerdos extraños: no dudes en hablarlo con él.

Dejar que exprese con palabras sus alucinaciones o angustias, tranquilizándole, puede ayudarle a recuperar algo de calma durante su estancia, y hablar de ello tras el alta también podrá tranquilizarle al saber que lo que se conoce como «delirium de la UCI» es algo a veces desagradable, ¡pero completamente normal!

Más información sobre la vivencia del paciente

Ayudar al paciente a relajarse

La UCI puede resultar realmente estresante, tanto para el paciente como para ti. Existen diversos recursos para ayudar al paciente a relajarse, que también pueden venirte bien a ti. Hay quien encuentra calma escuchando meditaciones guiadas; otros disfrutan escuchando música relajante.
A continuación encontrarás algunas pistas de relajación psicomusical que puedes utilizar con este fin. Todas las piezas son composiciones originales libres de derechos, grabadas y producidas en un estudio profesional por un musicoterapeuta titulado (diploma universitario en Musicoterapia). Para entender mejor cómo utilizar estas pistas, ¡descárgate las instrucciones de uso! La lista de reproducción completa está disponible aquí

Apoyo espiritual

Si tu familiar tiene una fe religiosa o una espiritualidad importante para él o ella, no dudes en comunicárselo al equipo asistencial: en los momentos difíciles, puede ser un recurso valioso. En las UCI a menudo es posible que acuda un representante de su confesión religiosa. También puedes llevar objetos relacionados con tu espiritualidad, que los profesionales sanitarios podrán colocar contigo en lugares adecuados de la habitación.