Después de una estancia en la UCI, sobre todo para los pacientes que han estado más graves, el camino sigue siendo largo. El alta suele ser una etapa importante y emotiva, en la que el paciente y sus seres queridos sienten alegría, pero también inquietud por dejar atrás la vigilancia estrecha de los profesionales de la UCI. Después, los pacientes pasarán por una serie de etapas antes de recuperar una vida normal.
¡Salir de la UCI es una buena noticia! Es el comienzo de lo que viene después, de la vida de después. Aun así, puede ser un momento de angustia para los pacientes y sus seres queridos, que pierden unas referencias que tanto les ha costado adquirir y se separan de un equipo con el que, por definición, han vivido momentos intensos y con el que han podido crear lazos de confianza y de humanidad…
El estrés que se produce al salir de la UCI hacia otras unidades se llama «estrés por traslado» (stress de relocation). Está relacionado con el cambio de entorno, con la inquietud por la disminución de la vigilancia tecnológica y también de la proporción de profesionales por paciente: ¡estar mejor significa necesitar menos la presencia constante del personal! Si en las UCI francesas hay una enfermera o un enfermero por cada dos o tres pacientes, las unidades de cuidados intermedios (soins continus) y las plantas de hospitalización convencional cuentan con mucho menos personal, y este cambio puede ser muy difícil de vivir.
Además, a menudo es en ese momento cuando el paciente toma conciencia de su vulnerabilidad y del camino que le queda por recorrer. Los familiares y allegados suelen tener entonces un papel muy importante de apoyo y de tranquilidad para ayudar al paciente a recuperar poco a poco la confianza en sí mismo.
En cualquier caso, ten la seguridad de que, antes de dar el alta a un paciente, el equipo se ha asegurado de que ya no necesita la vigilancia intensiva de la UCI.
Testimonio del Dr. ArifoglioEl alta de la UCI y el estrés por traslado
Témoignage de CélineLa sortie de réa, un moment déstabilisant
Según sus necesidades, el paciente puede pasar por todas o algunas de estas etapas después del alta de la UCI: cada recorrido es personalizado y se adapta a la situación individual de cada paciente.
Las SRPR son unidades especializadas en acoger a pacientes que presentan un fallo respiratorio y/o neurológico persistente una vez estabilizados y recuperados todos los demás fallos orgánicos.
Estas unidades están reservadas a pacientes que necesitan cuidados muy específicos, que normalmente se prestan en la UCI: destete complicado de la ventilación mecánica, ventilación mecánica a través de una cánula de traqueostomía, acompañamiento del despertar tras comas prolongados que requieren cuidados técnicos y un alto nivel de vigilancia (también en este caso, a menudo con ventilación mecánica).
Las SRPR siempre trabajan en estrecha colaboración con una UCI o una unidad de cuidados intermedios (soins intensifs) y buscan ofrecer un acompañamiento personalizado a los pacientes que lo necesitan, para favorecer una mejor rehabilitación, con una vigilancia y una atención técnica y médica adaptadas a los fallos orgánicos del paciente, y poniendo a su disposición un equipo especializado en rehabilitación.
La estancia en una SRPR puede ser bastante intensa para el paciente, al que se le propondrán, según sus necesidades, numerosas sesiones de fisioterapia, neuropsicología, terapia ocupacional, logopedia y otras especialidades específicas para permitirle recuperar una vida lo más normal posible, lo antes posible.
Según la enfermedad que motivó el ingreso en la UCI, el alta suele hacerse pasando por una unidad especializada: cardiología, neumología, neurología… Según las necesidades del paciente, el nivel de vigilancia puede ir disminuyendo progresivamente, con un paso por una unidad de cuidados intermedios o semicríticos (soins intensifs o soins continus) antes de llegar a una planta de hospitalización llamada «convencional».
Este paso por una unidad especializada permite, al terminar la estancia en la UCI, hacer la transición hacia una atención ambulatoria. Es la ocasión de hacer una evaluación completa del órgano afectado, de pasar de los tratamientos administrados por vía intravenosa a tratamientos por vía oral y, así, ir retirando poco a poco al paciente los dispositivos médicos, y por último de preparar el seguimiento a medio plazo.
Es el lugar adecuado para hablar con el médico especialista sobre los tratamientos y el manejo a largo plazo de las posibles secuelas en los órganos: no dudes en hacer todas tus preguntas.
Estos centros están especializados en rehabilitación y readaptación. Es muy frecuente pasar por unas semanas o incluso unos meses de rehabilitación tras las estancias más largas en la UCI. Esta etapa permite recuperar poco a poco la autonomía para poder, por fin, volver a casa.
Al igual que en las SRPR, el énfasis se pone realmente en la recuperación del paciente. Lejos de ser un descanso, la estancia se organiza en torno a las sesiones de fisioterapia, terapia ocupacional, logopedia y otras especialidades de rehabilitación, con el objetivo de recuperar lo antes posible una vida lo más normal posible.
Testimonio de StéphaneSuperviviente de dos paradas cardiacas
Testimonio de Julien
El punto de inflexión
Testimonio de Dennis
La rehabilitación
Es una nueva etapa importante de tu convalecencia, probablemente el objetivo que te habías marcado y el momento que esperabas con impaciencia.
Antes de salir del hospital, recibirás:
La vuelta a casa puede ser una etapa tan frustrante como gratificante. A la alegría de reencontrarte con tu entorno familiar y la tranquilidad de tu hogar puede sumarse cierta ansiedad por no estar tan vigilado como en el hospital, por recibir menos ayuda y por ver con más claridad algunos aspectos de tu autonomía que todavía no habrás recuperado del todo. Tendrás que armarte de paciencia y ser amable contigo mismo. Tu misión en ese momento será marcarte pequeños objetivos: dar unos pasos más cada día, salir un poco y descansar lo suficiente para conseguirlos.
Testimonio de Dominique
La primera vuelta a casa
La vuelta a casa
Testimonio de Jean-Yves
No seas demasiado exigente contigo mismo. Valora y respeta tus límites, sé prudente. Tras un ingreso en la UCI, a veces hacen falta meses para recuperar del todo tus capacidades, volver a ser plenamente autónomo y retomar tu vida de antes. Tu cuerpo necesitará tiempo para repararse y recuperarse de las pruebas que ha superado, y ese tiempo será más llevadero si tomas conciencia de lo que has vivido: si lo necesitas, pregunta a tus familiares y allegados por tu ingreso en la UCI. Vuelve a visitar la unidad y habla con los profesionales que te atendieron. Les alegrará ver cómo has evolucionado y ayudarte a hacer tuya de nuevo tu historia. Reencontrarte con ellos también te ayudará a darte cuenta del camino que ya has recorrido y a sentir que tu nueva vida y tu autonomía están cada vez más cerca
En algunos casos, ciertas UCI ofrecen un seguimiento después del alta de cuidados intensivos. Estos programas son relativamente recientes y todavía no todos los hospitales disponen de ellos. Esta consulta tiene como objetivo tender un puente entre el periodo en la UCI y lo que viene después. En ella pueden proponerse valoraciones globales o más específicas, y puede llevarla a cabo un médico, una enfermera o un enfermero, un fisioterapeuta y/o un psicólogo, según la organización de cada servicio. Es un buen lugar para plantear todas tus preguntas sobre tu estancia, compartir cómo viviste el paso por la UCI, pedir volver a ver una habitación de la UCI o a los profesionales que te atendieron…
No dudes en hablar de todos los temas que quieras: «pequeños» síntomas que los equipos no siempre abordan directamente pero que pueden resultar molestos, limitantes o incómodos, y que, si no se detectan, no pueden tratarse ni mejorarse; aspectos de la vida social: tu estado de ánimo, los posibles desequilibrios en la vida familiar, las ayudas que podrías necesitar, tus dudas sobre la vuelta al trabajo, la reconexión con tu cuerpo (actividad física, deporte…)
Para los profesionales sanitarios, estas consultas son muy valiosas para conocer y comprender mejor la experiencia de los pacientes y el «después» de la UCI, descubrir nuevas necesidades y mejorar la atención. Cuanto más numerosas y ricas sean las aportaciones, mejor será la atención, tanto en la UCI como después. ¡No te cortes!
Tras el alta de la UCI, si tu estado de salud lo requiere, es posible que tengas citas médicas muy frecuentes que se irán espaciando con el tiempo. En estas consultas harás balance de tus progresos y hablarás de todos los problemas que encuentres.
Permítete plantear todas las preguntas que tengas y, sobre todo, comenta todos los síntomas que puedas notar. Esto te permitirá retomar el control de tu salud y de tu vida. El equipo también podrá darte el contacto de profesionales especializados en el acompañamiento de pacientes que han salido de la UCI (fisioterapeutas, psicólogos o psiquiatras, etc.).
Tu médico de familia será un aliado muy valioso en tu recuperación.
Tras un ingreso prolongado en la UCI, rara vez se vuelve al trabajo directamente a jornada completa. Según el motivo del ingreso en la UCI, las posibles secuelas y el tipo de empleo, a menudo es necesario un periodo de transición y adaptación. Escucha tus necesidades, respeta tus límites y tómate el tiempo que necesites para recuperarte: forzarte puede ser contraproducente. No dudes en hablarlo con tu médico de cabecera y en pedir cita con profesionales del ámbito social si lo necesitas. En las grandes empresas, hablar con el departamento de recursos humanos puede permitir encontrar una adaptación temporal del puesto que facilite la vuelta a la vida laboral.
En algunos casos, sin embargo, el ingreso en la UCI supone una conmoción tan grande que puede cambiar las prioridades de las personas y despertar el deseo de dar un giro a su situación profesional: escúchate, pero tómate tiempo para reflexionar y busca acompañamiento en tu nuevo proyecto; no sobrestimes tus fuerzas y cuídate.
Testimonio de StéphaneVolver al trabajo tras una parada cardiaca
Testimonio de AlexandreLa vuelta al trabajo, un año después de un ingreso en la UCI