Comprender los riesgos

La infección relacionada con la asistencia sanitaria o infección nosocomial

Las infecciones nosocomiales son infecciones adquiridas en el hospital; es decir, que no existían antes de la hospitalización. En la UCI, las infecciones nosocomiales afectan de media a uno de cada cinco pacientes. Por tanto, es una complicación muy frecuente que no siempre es posible evitar.

¿Por qué?

  • Pasar por la UCI implica un estado de gran debilidad para el paciente. Las defensas inmunitarias están disminuidas y el cuerpo ya no se protege tan bien contra las bacterias y los virus como cuando está sano, por lo que es más propenso a las infecciones.
  • No todos los pacientes tienen el mismo riesgo: la duración de la hospitalización, la edad avanzada, tener varias enfermedades a la vez o una enfermedad crónica son factores de riesgo que pueden sumarse unos a otros.
  • La enfermedad aguda que motiva el ingreso en la UCI reduce los mecanismos naturales de resistencia del cuerpo frente a la infección.
  • Por último, el uso de ciertos dispositivos (respiradores, catéteres, sondas), aunque necesarios, también conlleva riesgos. Cada día se vuelve a valorar el equilibrio entre los beneficios y los riesgos de cada dispositivo y de cada tratamiento.

A tener en cuenta

Las visitas, incluidas las de los niños, no suponen un riesgo de contraer una infección nosocomial, siempre que se respeten las precauciones.

Las complicaciones iatrogénicas

Las complicaciones iatrogénicas son complicaciones relacionadas con los tratamientos utilizados. Aunque cada máquina y cada medicamento que se utiliza en la UCI es necesario para mantener y preservar la vida del paciente, ningún tratamiento está libre de riesgos. La fragilidad de los pacientes de UCI puede hacerlos especialmente propensos a sufrir complicaciones y hace que estas sean especialmente preocupantes. Por eso los equipos asistenciales revisan a diario la necesidad de cada tratamiento y de cada terapia, para ir «destetando» al paciente de lo que ya no necesita antes de que surja una complicación.

Las complicaciones psicológicas

Para un paciente, el ingreso en la UCI es siempre un trauma importante: enfrentarse a su propia vulnerabilidad, e incluso a su propia mortalidad, la sensación de impotencia y de pérdida de control sobre la situación, la pérdida de autonomía, el dolor y el malestar, las contenciones (a veces es necesario sujetar a los pacientes para que no se pongan en peligro), el delirium en la UCI (durante el ingreso, los pacientes pueden tener alucinaciones, sueños y pesadillas que parecen más reales que la realidad), la amnesia: todo ello puede tener consecuencias importantes en el equilibrio psicológico. Por eso es importante intentar reducir al máximo las agresiones, promover un acompañamiento lo más personalizado posible y asegurarse de que el paciente entiende bien lo que le está pasando (en particular, escribiéndole un diario de UCI).

Ten la seguridad de que el equipo asistencial hace todo lo posible para limitar estos riesgos. El personal sanitario está formado para cumplir rigurosamente las medidas de higiene y actualiza continuamente estos procedimientos según las recomendaciones oficiales.