La información médica

Todos los profesionales sanitarios están obligados a guardar el secreto médico para proteger al paciente de que se divulgue cualquier problema de salud que quiera mantener en privado. El paciente es el único dueño de sus datos de salud y nadie puede pretender obtener esa información a través de otra persona, ni siquiera con el consentimiento del paciente, que, según la ley francesa, no tiene la facultad de eximir a los profesionales sanitarios de este deber de secreto.

La información que se da a los familiares en la UCI es una excepción que hacen los profesionales sanitarios: debido al enorme impacto psicológico de encontrarse ante un ser querido cuya vida corre peligro, se acepta informar a los allegados de los aspectos importantes de la historia clínica para ayudarles a encontrar sentido, a tener cierto control sobre la situación y a anticiparse al futuro.

Aun así, la familia no tiene un derecho propio a recibir esta información y los profesionales sanitarios deben ser muy prudentes al elegir a las personas a las que se la dan. Por este motivo (si el paciente no ha designado una persona de confianza), te pedirán que se designe dentro de la familia a una persona de referencia, que centralizará la información y asumirá la responsabilidad de transmitirla, o no, al resto del entorno.

Con el fin de proteger la confidencialidad de la información del paciente, nunca se dan noticias delicadas por teléfono, ya que por este medio no es posible comprobar la identidad de quien llama. Para obtener información detallada, tendrás que acudir en persona.

Las entrevistas con el médico:

Por lo general, cuando el paciente ingresa en la UCI se propone una entrevista de acogida a sus familiares más cercanos y, después, pueden proponerse otras entrevistas según los acontecimientos importantes que lo requieran. Entre una entrevista y otra, si lo necesitas, puedes pedir una reunión formal, a menudo concertando una cita con la secretaría de la unidad.

La información más cotidiana suele darse día a día, según te vayas encontrando con los profesionales. A veces es útil dirigir tus preguntas a la persona adecuada: los médicos suelen estar algo menos disponibles que el resto del equipo, pero no son los únicos que pueden informarte:

  • si tu pregunta tiene que ver con la comodidad o la higiene del paciente, su alimentación o su colocación, puedes dirigirte sin problema a un auxiliar de enfermería;
  • si se trata de preguntas sobre el box de la UCI, los tratamientos en curso o los objetivos del día, el personal de enfermería será el interlocutor ideal;
  • los fisioterapeutas podrán informarte de todo lo relacionado con la rehabilitación y la recuperación funcional de la motricidad, la movilidad, la autonomía, etc.

No dudes en buscar al interlocutor adecuado.

En las entrevistas con el médico no siempre es fácil asimilarlo todo y acordarse de todas las preguntas que uno quiere hacer.
¡No dudes nunca en tomar notas! Las entrevistas médicas con los familiares de referencia son momentos clave de comunicación, pero no siempre resultan fáciles de afrontar para la familia, porque:

  • A menudo hay poco tiempo
  • Son emocionalmente intensas, incluso cuando no hay malas noticias
  • Se perciben como muy formales y poco propicias para un verdadero intercambio

Consejos para afrontar mejor estas entrevistas:

  • Llevar una libreta con tus dudas a lo largo del ingreso te será de gran ayuda para no olvidarte de hacer tus preguntas en el momento de la entrevista.
  • Las entrevistas médicas a veces pueden parecer muy cortas e intensas.
    Tomar notas durante la entrevista te permitirá volver sobre ellas, tomarte tu tiempo para asimilar la información a tu ritmo e identificar con más facilidad los puntos que no te han quedado claros.
  • Podrás completar estas notas después de la entrevista y aprovechar para apuntar enseguida las preguntas pendientes, para hacerlas en la siguiente conversación, ya sea con el médico o con otros profesionales que tengan los conocimientos necesarios para responderlas.
  • Si lo necesitas, pide que haya un intérprete: los grandes hospitales suelen tener una lista de traductores disponibles, pero también puedes venir con alguien de confianza.

Ten en cuenta que, por lo general, el personal de enfermería y los demás profesionales no médicos prefieren estar acompañados de un médico cuando hay que comunicar novedades en la atención (nuevos tratamientos, resultados de pruebas, aparición de nuevos signos o síntomas, etc.). Simplemente se trata de no iniciar contigo una conversación que pueda dar lugar a preguntas a las que no podrán responder de forma precisa y completa y que, al quedar sin respuesta, podrían provocar todavía más frustración y angustia.

Testimonio de Céline
Aprender a gestionar la información médica