Para hacer avanzar el conocimiento médico y, con ello, mejorar la atención a los pacientes, las UCI pueden participar en estudios de investigación clínica. Estos estudios se llevan a cabo en marcos rigurosos de seguridad y confidencialidad, conforme a normativas nacionales y europeas.
Cuando un paciente cumple los criterios para ser incluido en un protocolo de investigación, los profesionales del servicio le explican en detalle el protocolo y sus implicaciones, y le proponen participar. Cuando el paciente no está en condiciones de tomar esta decisión por sí mismo, el estudio se presenta y se propone a su persona de confianza (la «personne de confiance» que prevé la ley francesa) o, en su defecto, al familiar de referencia si el paciente no ha designado ninguna persona de confianza.
Se entrega una hoja de información por escrito, y el equipo asistencial queda a disposición del paciente, de su persona de confianza o del familiar de referencia para cualquier información adicional. La participación es siempre voluntaria y el paciente puede manifestar su oposición a participar en cualquier momento, sin necesidad de dar explicaciones. Negarse a participar en la investigación, ya sea desde el principio o más adelante, no puede suponer ningún perjuicio en la calidad de los cuidados ni en la relación con el equipo.
Los estudios clínicos permiten avanzar en el conocimiento de las enfermedades y mejorar las estrategias de prevención, diagnóstico y tratamiento. Al participar en este tipo de estudios, entre todos hacemos avanzar la investigación, tanto para otros pacientes como para el propio paciente, que puede beneficiarse potencialmente de tratamientos innovadores cuando ese es el objeto del protocolo. En cualquier caso, participe o no una persona en un estudio, los equipos asistenciales hacen todo lo posible para ofrecer a sus pacientes la mejor calidad asistencial.