Puedes ir a despedirte de tu ser querido en su habitación inmediatamente después del fallecimiento. También puedes pedir volver a despedirte después del aseo del cuerpo (cuidados post mortem), una vez retirados los aparatos y dispositivos médicos. Por el plazo legal, el cuerpo no puede permanecer en la UCI más de diez horas. Salvo excepción sanitaria particular, por supuesto podrás volver a despedirte de tu ser querido en el depósito mortuorio del hospital.
Los profesionales sanitarios se encargan del aseo del fallecido. Puedes expresar tus deseos para este momento de despedida, como tomar al fallecido en tus brazos, participar en su aseo o en vestirlo, leer un texto o pedir que venga un representante de tu religión. Coméntalo con el equipo asistencial, que te ayudará a cumplir tus deseos en la medida de lo posible y teniendo en cuenta las posibles limitaciones relacionadas con las causas del fallecimiento.
El hospital declara el fallecimiento en el ayuntamiento (mairie) del municipio donde se ha producido, en un plazo de 24 horas. La funeraria puede encargarse de obtener en el ayuntamiento los extractos del acta de defunción, presentando el libro de familia (livret de famille). También puedes obtener directamente esta información administrativa poniéndote en contacto con la oficina de registro civil del hospital (bureau de l’état civil). Si no puedes o no quieres desplazarte, un familiar o allegado puede ir en tu lugar.
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La decisión sobre el funeral y el destino del cuerpo de tu ser querido te corresponde por completo. Tras el fallecimiento, el cuerpo de tu ser querido se traslada al depósito mortuorio del hospital (chambre mortuaire). Salvo traslado al domicilio o a un tanatorio, permanecerá en el depósito mortuorio hasta la salida del féretro hacia el lugar de sepultura. Es fundamental que te tomes tiempo para pensar y decidir lo que deseas para el funeral de tu ser querido: entierro, incineración o traslado al extranjero.
El personal del depósito mortuorio del hospital se encarga de colocar el cuerpo en el féretro. Después, la funeraria se ocupa de organizar el traslado, el entierro o la incineración. El coste corre a cargo de la familia, pero si tienes dificultades económicas existen ayudas, sobre las que pueden informarte los trabajadores sociales.
Si te planteas renunciar a hacerte cargo del cuerpo (abandon du corps), puedes dirigirte a alguno de los empleados del depósito mortuorio o a un médico del servicio. Tómate tiempo para pensarlo bien antes de decidir.
La sala mortuoria (chambre mortuaire) es un servicio del hospital que recibe y cuida los cuerpos de las personas fallecidas y que permite a las familias disponer del tiempo necesario para organizar el funeral.
Los familiares y allegados de la persona fallecida pueden acudir a despedirse y recogerse ante ella tantas veces como lo deseen. Infórmate sobre los horarios y los días de apertura. El equipo de la sala mortuoria está ahí para acompañarte hasta el funeral de tu ser querido. No dudes en pedirle consejo y en plantearle todas tus preguntas y peticiones. Por ejemplo, puedes entregarles la ropa que hayas elegido y participar en la preparación del cuerpo.
Si lo solicitas, se te entregará la lista de funerarias. La sala mortuoria permite respetar los distintos cultos y ritos. El personal de la sala mortuoria tiene a tu disposición los datos de contacto de los representantes de cada culto.
Los ritos funerarios son muy importantes para ayudarte a acompañar a tu ser querido a su último descanso y a rendirle un último homenaje. Los ritos responden a una necesidad, y la experiencia demuestra que los familiares y allegados de la persona fallecida encuentran consuelo en ellos. Podrás elegir estos ritos según tus creencias religiosas, tu cultura y tus costumbres familiares.
En efecto, organizarás la ceremonia fúnebre en colaboración con la funeraria y con los representantes de tu culto. Este momento de celebración y de recuerdo, sea religioso o no, se organiza para la persona fallecida y para sus seres queridos. Estos momentos tan valiosos quedarán grabados en tu memoria para el resto de tu vida y son una etapa importante de tu duelo. Si no perteneces a ningún culto, puedes elegir otros ritos que cumplirán funciones parecidas a las de los ritos religiosos. Tómate tu tiempo para explorar todas las alternativas.
Es posible que el médico te hable de la importancia de realizar una autopsia para ayudar a aclarar las causas del fallecimiento. Debes saber que solo se realizará con tu consentimiento. Si te niegas, tu voluntad siempre se respetará, salvo que corresponda a la justicia decidir otra cosa.
La autopsia se realiza en el hospital. Es un acto médico que llevan a cabo médicos forenses especializados en ello, con todo el respeto hacia el cuerpo de tu ser querido. Los resultados de la autopsia se te comunicarán, bien a través del hospital, bien a través del médico de cabecera de la persona fallecida. A veces pueden pasar varios meses hasta que se dispone de todos los resultados.