Este glosario combina descripciones técnicas de las palabras clave de los cuidados intensivos con descripciones de la experiencia vivida por los pacientes, elaboradas gracias al grupo Les REAnimés, con el que puedes contactar en Second Life by 101
Durante el ingreso en la UCI, la evolución del estado de salud del paciente puede llevar a plantearse si los tratamientos en curso están justificados. Cuando no se espera ningún beneficio a pesar de unos cuidados complejos y, a veces, agresivos para el paciente, se puede decidir limitar el uso de algunos tratamientos o retirar otros, o incluso limitarse a tratamientos destinados a garantizar su confort. En efecto, en Francia la obstinación terapéutica («obstination déraisonnable») está prohibida por ley. Desde 2004, y más recientemente desde 2016, las leyes Leonetti y Claeys-Leonetti regulan lo que se denomina decisiones de «limitación del esfuerzo terapéutico» (LAT, por sus siglas en francés). Estas decisiones se toman de forma consensuada con todo el equipo asistencial y con un consultor externo, teniendo en cuenta los deseos expresados por el paciente e informando con precisión a su entorno. Estas decisiones se reevalúan cada día en función de la evolución del estado del paciente.
El «encarnizamiento terapéutico» es la antigua denominación legal de lo que hoy se llama «obstinación terapéutica» («obstination déraisonnable»).
La cetoacidosis es una situación en la que el organismo produce una gran cantidad de sustancias ácidas llamadas cuerpos cetónicos. Suele producirse cuando falta insulina, sobre todo en personas con diabetes. Esta acumulación de ácidos puede provocar deshidratación, dolor abdominal y alteraciones de la respiración o de la consciencia. Es necesaria una atención rápida para corregir los desequilibrios y tratar la causa.
La adrenalina es un medicamento de urgencia que se administra en dosis muy pequeñas durante la reanimación de una parada cardiaca, o bien en perfusión continua, a un ritmo extremadamente preciso. Su función es mejorar el trabajo del corazón.
Su administración puede pasar totalmente desapercibida para el paciente, sobre todo si está inconsciente, pero algunos describen una sensación de «subidón para esa máquina que es el cuerpo humano», de calor y, a veces, dolor de cabeza.
Cuando los pacientes ya no pueden alimentarse por la boca (sedación, coma, problemas de deglución, etc.), se les puede alimentar mediante una sonda colocada en el estómago o, en algunos casos, en el intestino: la sonda nasogástrica. Se habla entonces de alimentación o nutrición enteral (entero- hace referencia al tubo digestivo).
Así pues, la nutrición enteral consiste en alimentar a la persona directamente en el estómago o en el intestino. En la UCI se utiliza cuando el paciente no puede comer con normalidad, pero su aparato digestivo sigue funcionando.
Los nutrientes (proteínas, azúcares, grasas, vitaminas…) se administran entonces en forma líquida para cubrir las necesidades del cuerpo y evitar la desnutrición.
Este método es el más parecido a la alimentación natural y ayuda a mantener el buen funcionamiento del intestino.
Desde el punto de vista del paciente:
A la vista, son bolsas de líquido de color crema unidas a un sistema de tubos que se conecta a la sonda nasogástrica. El tubo pasa por una bomba que permite regular el ritmo de goteo.
Se puede ver cómo el líquido baja de la bolsa por el tubo hasta la sonda nasogástrica.
Si el líquido está a temperatura ambiente o frío, se puede notar ligeramente cómo pasa por el tubo, pero no duele ni tiene sabor. La mayoría de las veces no se siente hambre ni saciedad, ya que los aportes se administran a velocidad constante a lo largo del día. En algunos casos, es posible administrar la nutrición enteral solo por la noche para intentar despertar el apetito durante el día y readaptar el tubo digestivo a una alimentación normal.
En algunos casos, el tubo digestivo del paciente puede no funcionar o no poder utilizarse (por ejemplo, a causa de una operación, de una infección o de una obstrucción). Los nutrientes se aportan entonces directamente en la sangre, mediante una perfusión colocada en una vena grande (ver Catéter).
Se habla entonces de alimentación o nutrición parenteral.
En la UCI, este método permite alimentar al paciente aunque su tubo digestivo no funcione, para aportarle la energía y las proteínas necesarias para curarse.
A la vista, en la mayoría de las nutriciones parenterales son bolsas de líquido blanco. Estos productos suelen administrarse a través de catéteres, porque a largo plazo pueden irritar las venas finas.
Amnesia significa ausencia de recuerdos.
Es frecuente que los pacientes no recuerden todo o parte de su ingreso en la UCI. Las causas de la amnesia son múltiples: los fármacos sedantes y anestésicos suelen provocar amnesia, la infección grave y los trastornos del sueño influyen directamente en la capacidad de fabricar recuerdos, y pueden intervenir además otros mecanismos en estos procesos…
Los pacientes que sufren amnesia describen una especie de «ausencia de uno mismo»; a veces no conservan ningún recuerdo de los acontecimientos previos a la inducción del coma, ni del tiempo pasado en coma hasta el despertar, y en ocasiones tampoco de los días siguientes al despertar. «Es como si se hubieran olvidado de poner el carrete en la cámara», cuenta un paciente. Muchos pacientes sienten la necesidad de llenar ese «vacío» en su historia, a veces pronto, a veces varios meses después del alta de la UCI.
Para facilitar la recuperación psicológica de los pacientes de UCI, puede ser útil ayudarles a entender lo que ocurrió durante las fases que han olvidado. Llevar un diario de UCI es una solución sencilla y eficaz.
Es frecuente que la menstruación se altere o se interrumpa durante el ingreso en la UCI o la hospitalización. El cuerpo sufre un golpe tan fuerte que detiene sus funciones reproductoras para concentrarse en sobrevivir: es lo que se llama amenorrea.
La anestesia consiste en «dormir» las sensaciones de una persona con medicamentos o gases sedantes (que hacen dormir) y analgésicos (que eliminan el dolor).
Muy habitual en el quirófano, la anestesia puede ser general, cuando el paciente queda completamente «dormido», o local, cuando los anestésicos se inyectan directamente en los nervios de la zona que se va a tratar. En ese caso solo se «duerme» esa zona y el paciente permanece consciente. En el quirófano, la anestesia busca sobre todo garantizar la seguridad de la intervención mediante la inmovilización total de la zona, así como prevenir el dolor.
En la UCI se recurre a la anestesia general cuando el fallo de un órgano exige dejarlo en reposo total: por ejemplo, se puede «dormir» a un paciente para dejar descansar sus pulmones.
Desde el punto de vista del paciente, en lo que se llama la «inducción» de la anestesia, el momento en que se inyecta el medicamento, se puede sentir algo parecido a una aspiración o a una caída antes de perder la consciencia, que puede vivirse como algo agradable o angustioso según la persona y el contexto. Pensar en cosas agradables al dormirse podría ayudar a despertarse con calma. No se trata de un sueño normal, y después de una anestesia uno no se siente «descansado». Según los medicamentos y las dosis utilizadas, la anestesia puede favorecer sueños extraños.
La anoxia es la falta de aporte de oxígeno. Provoca la destrucción de las células. La anoxia cerebral prolongada tiene consecuencias graves e irreversibles sobre las capacidades cognitivas.
La analgesia es la supresión de la sensación de dolor. Puede lograrse con medicamentos (los analgésicos), pero también con métodos no farmacológicos: según el dolor que haya que tratar, el calor (bolsa de agua caliente), el frío (bolsa de hielo) o la fisioterapia pueden resultar muy eficaces.
Los antiarrítmicos son medicamentos que se utilizan para corregir o prevenir las alteraciones del ritmo cardiaco. Actúan sobre la actividad eléctrica del corazón para hacerla más regular.
Los antibióticos son medicamentos que tratan las infecciones causadas por bacterias. No tienen efecto sobre los virus. En la UCI se suelen administrar rápidamente cuando se sospecha una infección grave.
El encamamiento del paciente en la UCI, las posibles alteraciones de la coagulación o los cuerpos extraños introducidos en los grandes troncos venosos y arteriales (catéteres, cánulas de ECMO) pueden provocar un riesgo de trombosis: el cuerpo forma un coágulo que puede obstruir total o parcialmente una vena o una arteria, lo que causa un problema de irrigación de un órgano o de circulación de la sangre.
Para prevenir las trombosis, a los pacientes de UCI se les administran anticoagulantes, a menudo en forma de inyecciones subcutáneas en los muslos o en el abdomen. Pueden dejar moratones y zonas endurecidas que desaparecerán con el tiempo.
Los antihipertensivos son medicamentos que permiten bajar una presión arterial demasiado alta. Actúan de distintas maneras según su clase (sobre el corazón, los vasos sanguíneos o los riñones). En situaciones agudas, su uso se ajusta de forma continua según el estado del paciente.
La aplasia corresponde a un descenso importante de los glóbulos blancos. Suele ser la consecuencia esperada de algunos tratamientos contra el cáncer y hace que el organismo sea mucho más vulnerable a las infecciones.
Una aplasia febril corresponde a un descenso importante de los glóbulos blancos acompañado de fiebre. La aplasia hace que el organismo sea mucho más vulnerable a las infecciones. Es necesaria una atención rápida para buscar y tratar una posible infección.
Se ponen pizarras a disposición de los pacientes que no pueden hablar pero sí escribir.
Consejo de expaciente de UCI: ¡acuérdate de reponer los rotuladores, que se secan rápido cuando cuesta volver a taparlos, y de dejar algo para borrar y evitar (un poco) los dedos azules y las sábanas manchadas!
El corazón hace circular la sangre por el organismo y permite así que el oxígeno llegue a las células de los distintos órganos. Durante una parada cardiaca, el aporte de oxígeno se interrumpe, lo que provoca la rápida destrucción de las células. En pocos minutos, las consecuencias pueden ser irreversibles (ver Anoxia). Por eso, la rapidez de la atención (masaje cardiaco, ventilación) es esencial para limitar las posibles secuelas.
La aspiración traqueal es un cuidado rutinario que consiste en despejar las vías respiratorias del paciente intubado. Se introduce una sonda de aspiración fina por el tubo endotraqueal para aspirar las secreciones bronquiales que el paciente hace subir al toser. La maniobra puede impresionar, porque provoca tos al paciente.
No es un cuidado agradable para los pacientes, sobre todo cuando hay que hacerlo a menudo, pero es necesario para respirar bien y, aun así, los pacientes que notan dificultad para respirar lo viven como una «necesidad vital que se espera con impaciencia». Después, produce una sensación de bienestar porque mejora la respiración y uno «siente los bronquios limpios». Cuando se hace con delicadeza, puede vivirse como un verdadero alivio, aunque con el tiempo puede volverse desagradable si la tráquea está irritada.
El sistema de aspiración también puede servir para aspirar la saliva en algunos pacientes con problemas de deglución, o durante la higiene bucal.
El asma es una enfermedad respiratoria que provoca inflamación y estrechamiento de las vías respiratorias. Los síntomas pueden incluir dificultad para respirar, sensación de opresión en el pecho, tos o pitidos al respirar. Las crisis pueden desencadenarse por distintos factores, como infecciones, alergias, el esfuerzo o ciertas sustancias irritantes, y su intensidad varía de una persona a otra. En los casos extremos se habla de asma aguda grave: una crisis de asma especialmente intensa durante la cual los bronquios se cierran con fuerza e impiden que el aire circule correctamente. La persona puede tener muchas dificultades para respirar a pesar de los tratamientos habituales. Esta urgencia puede requerir medicamentos potentes, oxígeno o asistencia respiratoria.
El ictus o accidente cerebrovascular (ACV) se produce cuando una parte del cerebro deja de recibir sangre correctamente, ya sea por un coágulo o por un sangrado. Puede provocar parálisis o alteraciones del habla o de la consciencia. Una atención rápida es esencial para limitar las secuelas.
Una bacteria es un microorganismo vivo microscópico. Algunas bacterias son útiles y necesarias: forman lo que se llama la flora; por ejemplo, la flora intestinal favorece la buena digestión de los alimentos. Otras bacterias son peligrosas y hay que combatirlas. Para ayudar al cuerpo a combatir estas bacterias «malas» se utilizan los antibióticos.
Una bacteria multirresistente es una bacteria que ha desarrollado defensas contra varios antibióticos. Por eso es más difícil de combatir y es extremadamente importante evitar que se propague dentro del hospital: por ello, puede pedirse que se respeten ciertas precauciones al entrar en la habitación de los pacientes, las «medidas de aislamiento».
Ver Aislamiento.
La sueroterapia «de base» es el gotero que se administra a todo paciente de UCI. Suele ser un volumen de líquido neutro («suero fisiológico» o suero glucosado) al que se pueden añadir vitaminas u otros electrolitos según las necesidades del paciente.
Ver Perfusión
Los pacientes que no pueden tragar o que están intubados no pueden beber agua. La hidratación se hace por otras vías, pero la boca suele quedar muy seca, sobre todo cuando el paciente está intubado por la boca y, por tanto, nunca puede cerrarla del todo. Unas torundas (parecidas a bastoncillos de algodón grandes, con algodón solo en un extremo) pueden mojarse en agua, en zumo de fruta o en colutorio y escurrirse bien para humedecer los labios y el interior de la boca. Esto da una sensación de frescor, e incluso un sabor agradable si se ha optado por un zumo.
Ver Higiene bucal
El balón autoinflable con válvula unidireccional (en Francia, BAVU: «ballon autoremplisseur à valve unidirectionnelle») es un dispositivo presente en todas las habitaciones de UCI. Permite preoxigenar al paciente antes de la intubación, actuar en algunas situaciones de urgencia o tomar el relevo del respirador durante ciertos procedimientos. A veces también se le llama AMBU (por el nombre de una marca).
La pulsera identificativa del paciente es un elemento importante de lo que se llama la seguridad en la identificación del paciente. Permite a los profesionales sanitarios realizar las comprobaciones reglamentarias y protocolizadas de la identidad de su paciente antes de llevar a cabo determinados cuidados. Aunque los profesionales conozcan muy bien a sus pacientes, por desgracia el ritmo de trabajo y la falibilidad humana pueden dar lugar a errores. Estos controles sirven de salvaguarda y permiten evitar accidentes.
La broncoscopia o fibrobroncoscopia es una prueba que consiste en observar el interior de los bronquios con una pequeña cámara situada en el extremo de una sonda. En el paciente intubado se suele introducir por el tubo endotraqueal; en el paciente no intubado, normalmente por la nariz. Esta prueba también permite tomar muestras con fines diagnósticos.
Puede realizarse con anestesia general o simplemente adormeciendo el interior de la nariz. Cuando se hace con el paciente despierto, puede resultar bastante incómoda. En un paciente dormido, la broncoscopia no suele dejar dolor al despertar; además, como permite hacer una limpieza bronquial, el paciente puede notar una sensación de bienestar, de bronquios despejados.
La enfermedad pulmonar obstructiva crónica o EPOC es una enfermedad respiratoria crónica relacionada a menudo con un tabaquismo prolongado.
Dificulta progresivamente la respiración al obstruir los bronquios y hace que cualquier afectación pulmonar sea aún más grave. Provoca espasmos bronquiales que causan dificultades respiratorias, que pueden requerir tratamientos broncodilatadores (para abrir los bronquios) y ventilación artificial: en estos pacientes se prefiere la ventilación no invasiva, porque el destete de la ventilación invasiva puede ser difícil.
Los supervisores de enfermería son enfermeras y enfermeros con formación adicional en gestión. Coordinan al personal de enfermería y auxiliar y supervisan la logística del servicio. Pueden ser de gran ayuda para entender cómo funciona el servicio. Consulta la página: el equipo de la UCI
La cánula de traqueostomía es una alternativa al tubo endotraqueal que se propone en algunos casos, sobre todo para facilitar el destete progresivo de la ventilación mecánica. Permite dejar libre la boca creando una vía de acceso a través de un pequeño orificio directamente en la tráquea. La traqueostomía permite evitar el paso por las vías respiratorias superiores y, por tanto, reducir el esfuerzo de la respiración espontánea, al tiempo que limita el riesgo de infección pulmonar: como el tubo endotraqueal, la cánula de traqueostomía tiene un balón (neumotaponamiento) que se puede inflar para impedir que las secreciones de la boca o digestivas pasen a los pulmones.
¡La traqueostomía también permite, a medida que avanza la rehabilitación, volver a hablar, a comer y a beber! El confort del paciente suele mejorar mucho.
Con el tiempo y la rehabilitación, el paciente puede pasar poco a poco más tiempo desconectado del respirador, respirando por sí mismo, hasta que es capaz de respirar sin él: entonces se coloca un pequeño tapón en la boquilla de la cánula de traqueostomía. Este tapón rojo cierra herméticamente el orificio de la traqueostomía, indica que el aire se inspira y se espira por las vías naturales del paciente (nariz, boca) y permite comprobar que todo funciona antes de la «decanulación», es decir, retirar la cánula y cerrar el orificio.
Los catéteres son tubos flexibles y huecos que se introducen en las venas o en las arterias del paciente.
En la UCI se colocan catéteres centrales con mucha facilidad, porque son accesos más seguros (no pueden desplazarse) y tienen varias luces para administrar a la vez distintos medicamentos delicados.
Los catéteres arteriales permiten vigilar de forma continua la presión arterial (tensión). También permiten hacer las extracciones de sangre frecuentes que suelen ser necesarias en la UCI sin tener que pinchar al paciente. Se colocan en condiciones estériles, con anestesia local. Su mantenimiento requiere cuidados estériles.
Los catéteres venosos centrales son necesarios para administrar con seguridad muchos medicamentos en la UCI, como las catecolaminas (por ejemplo, la noradrenalina). En algunos casos, los catéteres centrales también permiten vigilar las presiones dentro de los vasos. Se colocan en condiciones estériles, con anestesia local. Su mantenimiento requiere cuidados estériles.
El catéter de diálisis es un catéter venoso central de mayor calibre que los demás, que permite dializar al paciente. Tiene dos luces: una sirve para extraer la sangre y la otra para reinyectar la sangre «limpia», depurada por la diálisis. A veces puede tener una tercera luz para administrar medicamentos. El catéter de diálisis suele colocarse en el cuello (vía «yugular») o en la ingle (vía «femoral»).
La CEC o circulación extracorpórea, también llamada ECMO, es un soporte orgánico que se utiliza en casos extremos.
Existen dos tipos de circulación extracorpórea: uno suple el fallo de los pulmones solamente y el otro suple el conjunto corazón-pulmones.
En el primer caso, la circulación extracorpórea se coloca a los pacientes en quienes la ventilación artificial mediante intubación y conexión al respirador no basta para oxigenar correctamente la sangre.
Se colocan entonces dos catéteres muy gruesos (llamados cánulas) en grandes troncos venosos del paciente (a menudo en las ingles); la sangre se aspira mediante una bomba y pasa por una membrana de oxigenación y descarboxilación (donde se elimina el dióxido de carbono).
El segundo tipo se utiliza en caso de fallo cardiaco grave, o incluso de fallo cardiopulmonar. La función cardiaca la suple entonces la bomba de la máquina, que sustituye por completo al corazón y, si es necesario, también a los pulmones. En este caso, una cánula se coloca en una arteria y la otra en una vena.
La circulación extracorpórea es un procedimiento extremadamente invasivo, que conlleva muchos riesgos y que no se plantea a la ligera. Suele colocarse con anestesia general, pero en casos muy raros puede hacerse con anestesia local.
Por el tamaño de las cánulas, la CEC suele dejar cicatrices en los puntos de inserción, así como otras más pequeñas en algunas zonas del cuerpo, que corresponden a los puntos de sutura que se dan para fijar bien este soporte vital.
Para saber más: el libro de Katia Ghanty «Les frottements du coeur».
El carro de curas es un mueble clave de la habitación de UCI. En sus cajones contiene todo el material médico necesario para la mayoría de los cuidados: extracciones de sangre, curas, administración de medicamentos. El personal de enfermería y los auxiliares de enfermería lo revisan y lo reponen a diario para que esté siempre listo ante una urgencia. Aunque se limpia con regularidad, es una zona que debe mantenerse muy limpia, ya que su superficie se usa para los cuidados; por eso es mejor no utilizarlo para dejar objetos que vienen de fuera ni tocarlo con las manos si no están perfectamente limpias.
La clínica es la práctica a pie de cama del paciente. El médico adjunto (chef de clinique) es el médico encargado de supervisar la práctica clínica, es decir, la atención al paciente. Dentro de la unidad, los médicos residentes trabajan bajo su supervisión y su responsabilidad. El médico adjunto se encarga de coordinar al equipo asistencial de la unidad y de definir los objetivos diarios de cada paciente. A su vez, trabaja bajo la responsabilidad del jefe de servicio.
La definición médica del shock es una caída brusca e intensa de la presión arterial.
Esta situación clínica puede tener rápidamente consecuencias graves sobre los órganos (riñones, pulmones, hígado, etc.).
Pueden distinguirse varios tipos de shock: el shock séptico, debido a una infección grave; el shock hemorrágico, debido a una pérdida importante de sangre; el shock cardiogénico, debido a un mal funcionamiento del corazón; y, por último, el shock anafiláctico, debido a una alergia grave.
En cuanto a cómo se vive, el shock puede sentirse como un malestar intenso: sensación de mareo, inicio de pérdida de consciencia (ver estrellitas, ceguera pasajera, zumbido de oídos, etc.), escalofríos, mucho frío, dificultad para hablar, hasta la pérdida total de la consciencia si el shock se agrava. A la vista, puede aparecer un moteado violáceo en las rodillas y la piel puede ponerse muy pálida.
Un shock anafiláctico es un shock provocado por una reacción alérgica desproporcionada.
Ver Shock
Un shock cardiogénico es un shock provocado por un fallo cardiaco.
Un shock hemorrágico es un shock debido a una pérdida de sangre muy importante.
Un shock séptico es un shock provocado por una infección grave.
Ver Shock; ver Sepsis
La circulación extracorpórea también se denomina CEC o ECMO.
El humidificador calentado, al que en Francia a veces se llama «cocotte», es un pequeño aparato que se añade al respirador y que permite humidificar y calentar la mezcla de gases que se insufla al paciente: el aire y el oxígeno medicinal son gases secos y pueden irritar las vías respiratorias o resecar las secreciones del paciente. Conviene humidificar estos gases para prevenir complicaciones y garantizar el confort del paciente. El humidificador calentado puede utilizarse sea cual sea la interfaz: tubo endotraqueal, mascarilla de VMNI o gafas nasales de oxigenoterapia de alto flujo.
El corazón artificial total es una máquina de asistencia biventricular (es decir, que asiste a los dos ventrículos, las cavidades inferiores del corazón), con la colocación de 2 ventrículos artificiales que sustituyen a los ventrículos naturales. Esta máquina se implanta mediante una intervención quirúrgica compleja. Es una técnica nueva que actualmente solo se utiliza en el marco de un protocolo de investigación, mientras el paciente espera un trasplante cardiaco.
El coma es un estado de consciencia alterado:
El coma altera la capacidad del paciente para proteger el cruce entre las vías respiratorias (hacia los pulmones) y las vías digestivas (hacia el estómago); por eso es necesario intubar a los pacientes en coma y conectarlos a respiración artificial. Un paciente en coma requiere una vigilancia más estrecha. No sabemos qué oye un paciente en coma, pero parece que en algunos casos puede reconocer la presencia y la voz de sus seres queridos, aunque después lo recuerde poco o nada. Los profesionales sanitarios explican al paciente lo que hacen y le avisan antes de cualquier contacto físico. Hablarle le hace bien: no dudes en hacerlo.
Los suplementos nutricionales orales (SNO) son bebidas o cremas ricas en energía, en proteínas y, a veces, en vitaminas y minerales. Se prescriben cuando una persona no come lo suficiente para cubrir sus necesidades, por ejemplo después de una enfermedad o de una operación, o durante una hospitalización.
Los SNO ayudan a prevenir o a corregir la desnutrición. Complementan la alimentación habitual, pero no la sustituyen.
Es habitual que los pacientes despiertos en la UCI estén más o menos confusos, perdidos o desorientados. Se habla de confusión o de delirium. Puede deberse al estrés, a la infección, a los medicamentos o al cansancio. La edad también es un factor de riesgo importante. Se aconseja reorientarlos con regularidad en el espacio y en el tiempo, recordándoles dónde están y por qué están allí, así como el día y la hora. Permitir que los pacientes salgan de la habitación en cuanto su estado de salud lo permita es una buena manera de acortar esta confusión (un paseo por el pasillo, o incluso una pequeña vuelta por el hospital).
La confusión puede hacer que el paciente no se comporte como de costumbre, o incluso que diga cosas hirientes, muy alejadas de su personalidad habitual: esto puede provocar en sus seres queridos una sensación de extrañeza, e incluso angustia cuando la confusión da lugar a comportamientos muy ajenos a su forma de ser. No dudes en tomar un poco de distancia y en protegerte: este periodo suele ser pasajero.
«Estoy en una nube, en la niebla, flotando entre realidades distintas», dice una paciente.
Ver Delirium
En la UCI, el coma o el delirium dificultan a menudo el consentimiento del paciente. Los equipos intentan comprender mejor los valores y los deseos del paciente hablando con los distintos equipos, y se esfuerzan por buscar su conformidad en todos los cuidados que se realizan. A veces, algunos estados neurológicos pueden hacerlo muy difícil, y es entonces cuando entra en juego el interés superior del paciente. Si tienes preguntas sobre los cuidados de tu ser querido, no dudes en dirigirte al equipo asistencial o a la psicóloga.
En la UCI, las sujeciones se colocan para limitar los movimientos erráticos de los pacientes que sufren trastornos cognitivos, agitación o, simplemente, dificultad para controlar sus movimientos.
En efecto, es frecuente que un paciente se arranque un catéter o la sonda nasogástrica, o incluso que se extube él mismo (arrancándose el tubo endotraqueal) en un movimiento de pánico. Los profesionales tienen entonces que repetir la técnica, lo que conlleva riesgos importantes (infección, insuficiencia respiratoria, parada cardiaca si se arranca un soporte vital).
Las sujeciones se retiran en cuanto el paciente demuestra que es capaz de comprender la situación y de no ponerse en peligro. Esta valoración no siempre es fácil y, ante la duda, las sujeciones pueden mantenerse algo más de tiempo para no comprometer la situación. Para el paciente, estar sujeto puede ser especialmente frustrante, e incluso generar mucha ansiedad, y puede agravar algunos delirios de persecución. Hay que sopesar con mucho cuidado la relación beneficio-riesgo.
A veces es posible retirar las sujeciones al paciente mientras haya en la habitación una persona encargada de velar por la seguridad de sus movimientos. Es el médico quien debe dar su autorización.
Los corticoides son medicamentos antiinflamatorios potentes que actúan sobre todo el organismo.
Algunos pacientes de UCI pueden tener dificultades para regular su temperatura: entonces puede ser necesario calentarlos con una «manta térmica». Se trata de una especie de sábana doble que se infla con aire caliente mediante una pequeña máquina y se coloca directamente sobre el paciente, bajo la sábana. La temperatura es regulable y permite adaptarse a las necesidades del paciente.
Los curares son fármacos que provocan una parálisis temporal de los músculos, incluidos los que se utilizan para respirar. Como no eliminan ni el dolor ni la consciencia, se administran junto con hipnóticos y analgésicos. En la UCI se emplean para facilitar la ventilación mecánica en algunas situaciones graves.
Hablamos de «descompensación» cuando los síntomas de una enfermedad crónica controlada (es decir, estable con tratamiento) empeoran de forma brusca, generalmente a raíz de un acontecimiento como un virus, una infección, la interrupción del tratamiento, etc.
Por eso, la atención médica debe tratar la causa de la descompensación y, al mismo tiempo, dar soporte a la función del órgano enfermo de forma crónica.
El decúbito prono también se conoce como «DP» o, simplemente, «prono».
La palabra «decúbito» significa estar tumbado. El decúbito prono consiste en tumbar a los pacientes boca abajo. Esta técnica es especialmente útil en caso de insuficiencia respiratoria grave, porque mejora el intercambio de gases (la eficacia de la respiración). Puede utilizarse en pacientes conscientes no intubados para intentar evitar la intubación, o en los pacientes más graves, bajo sedación.
También se habla de decúbito lateral cuando se coloca a los pacientes de lado, de nuevo, por lo general, para favorecer la respiración. En la UCI, el decúbito lateral también puede utilizarse para aliviar los puntos de apoyo y prevenir o tratar una úlcera por presión.
Algunos pacientes recuerdan vagamente que los pusieron boca abajo durante la fase de coma, y asocian esa sensación con la impresión de haber sido enrollados en una alfombra.
Para los familiares a veces resulta impactante, porque justo después de volver a colocarlo boca arriba, el paciente puede tener la cara muy hinchada, un poco como un boxeador: simplemente, los edemas que suelen acumularse en la parte posterior de la cabeza, ocultos por el pelo y la almohada, se han desplazado hacia la cara por efecto de la gravedad. Todo vuelve a la normalidad en unas horas, y se pueden aplicar compresas frías para acelerar el proceso.
Véase Edemas
El fallo multiorgánico consiste en la afectación simultánea de varios órganos vitales, como los pulmones, los riñones, el corazón o el cerebro. Esta complicación tan grave suele ser una reacción en cadena. Los cuidados intensivos buscan entonces mantener las funciones vitales y limitar las consecuencias mientras el organismo se recupera.
El delirium es un estado cognitivo particular en el que el paciente puede estar desorientado (no sabe dónde está, ha perdido la noción del tiempo) e incluso sufrir alucinaciones. El delirium es frecuente en la UCI: es consecuencia de la agresión que supone la enfermedad aguda y pueden favorecerlo una infección grave, los medicamentos, las alteraciones del sueño, etc.Puede manifestarse con una gran agitación, pero a veces también con un mutismo total (el paciente está muy tranquilo, consciente, pero no habla ni responde cuando se le estimula).
Para combatir el delirium es importante marcar bien el ritmo día-noche, favorecer el descanso por la noche y la actividad durante el día, y reorientar al paciente: usar un reloj, recordarle dónde está y por qué está ahí, etc.
Consulta la página La experiencia del paciente
Tras un ingreso en la UCI puede aparecer una depresión. La depresión también puede afectar a los cuidadores familiares y a los seres queridos. De hecho, es bastante frecuente: se calcula que puede afectar a un 30 % tanto de unos como de otros. Es una reacción al estrés intenso vivido y hay que tomarla en serio.
Como en cualquier enfermedad, nadie tiene la culpa de este estado, que resulta difícil de vivir tanto para quien lo padece como para su entorno. La fuerza de voluntad no basta para curarse, y la depresión se trata mejor cuanto antes la atiendan profesionales especializados (psiquiatra, psicólogo titulado). Existen tratamientos farmacológicos y distintos tipos de terapia: los profesionales podrán acompañarte con una atención personalizada. Esta atención precoz es aún más importante porque también permite reducir, o incluso evitar, las recaídas.
También llamada técnica de reemplazo renal (TRR)
Técnica que consiste en limpiar la sangre de los productos de desecho tóxicos que se acumulan cuando los riñones funcionan mal o en algunas situaciones críticas, mediante un catéter, un filtro (riñón artificial) y una bomba montados en una máquina grande. Algunas diálisis, llamadas intermitentes, pueden durar entre 2 y 8 horas según la indicación, pero en ciertos casos, en la UCI, se puede instaurar una diálisis continua, es decir, que puede durar varios días y que se puede renovar cuando el filtro (riñón artificial) llega al final de su tiempo de uso.
El paciente consciente que está en diálisis puede tener frío: no dudes en preguntárselo y en taparlo si hace falta. Con menos frecuencia pueden aparecer otros síntomas, como dolor de cabeza: no dudes en comentárselo al equipo asistencial.
La máquina de diálisis suele colocarse junto a la cama, y se puede ver la sangre circular por los tubos al ritmo de la bomba, que puede producir un ligero ruido de fondo.
Se recurre a los dietistas-nutricionistas para asegurarse de que los pacientes reciben un aporte nutricional adaptado a sus necesidades específicas. Pasan con regularidad por las unidades de cuidados intensivos para optimizar la nutrición de los pacientes, tanto si están intubados y en coma como si están conscientes y son autónomos. La alimentación de los pacientes es un factor clave de su recuperación y no puede dejarse al azar.
Las voluntades anticipadas son un documento que el paciente redacta con antelación y en el que expresa sus deseos para el caso de que no pueda dar su opinión.
Pueden redactarse en papel libre o utilizando un formulario ya preparado, como el de la Société de Réanimation de Langue Française (Sociedad de Medicina Intensiva de Lengua Francesa): puedes encontrarlo aquí
Los diuréticos son fármacos que aumentan la eliminación de agua y sal por los riñones. Se utilizan sobre todo cuando hay un exceso de líquido en el organismo, como en algunas insuficiencias cardiacas o renales.
En Francia, la donación de órganos es posible en determinados marcos, en particular tras el diagnóstico de muerte encefálica o tras una decisión de limitación o retirada de tratamientos (marco legal llamado Maastricht III). Pueden donarse todos los órganos y algunos tejidos. En Francia, por defecto, todas las personas se consideran donantes. Es posible inscribirse en el registro nacional de oposición (registre national des refus) para dejar clara tu postura. Hablarlo con tus seres queridos, o simplemente llevar una tarjeta encima, permite evitar decisiones difíciles si llega el caso.
Consulta la página Donación de órganos
Un drenaje es un tubo flexible que se coloca en el cuerpo para permitir la salida de sangre, aire o secreciones que podrían dificultar la buena cicatrización o el buen funcionamiento de un órgano. Según su localización, se habla de drenaje torácico, pleural, abdominal, pericárdico, etc.
La disfagia, o trastorno de la deglución, puede ser consecuencia de un largo periodo durante el cual no se han utilizado los músculos que intervienen en la deglución, o de una lesión neurológica. Los músculos debilitados no permiten tragar bien y parte del bolo alimenticio puede pasar a las vías respiratorias: es lo que se llama «atragantamiento» o aspiración, que se manifiesta con tos al comer y puede provocar infecciones pulmonares. Según la afectación, pueden producirse atragantamientos con alimentos sólidos y/o con líquidos.
Hay que pensar en un trastorno de la deglución cuando el paciente tose sistemáticamente al comer o beber. En ese caso, conviene interrumpir la comida y avisar al equipo asistencial. Un otorrinolaringólogo, un logopeda o un fisioterapeuta pueden hacer una valoración y se pueden tomar medidas: adaptar la alimentación, complementarla con nutrición enteral, rehabilitación.
¡La ecografía no es solo cosa del embarazo!
Es una prueba que permite estudiar la anatomía y el funcionamiento de algunos órganos. La ecografía puede ser interna o externa:
– En las ecografías externas, el médico apoya una sonda sobre la piel, a la altura del órgano que quiere estudiar; esta sonda emite ultrasonidos que atraviesan los tejidos y vuelven a ella en forma de eco. Es una prueba relativamente rápida e indolora que se hace a pie de cama.
– En las ecografías internas, se introduce la sonda por una cavidad natural para acercarse más al órgano que se quiere estudiar. Por ejemplo, en algunos casos la ecografía externa del corazón (ecocardiografía transtorácica) no basta para ver bien las estructuras deseadas; el médico hará entonces una ecocardiografía transesofágica: se pasa la sonda de ecografía por la boca hasta el esófago para acercarse más al corazón.
ECMO significa Extracorporeal Membrane Oxygenation (oxigenación por membrana extracorpórea): se trata de una circulación extracorpórea.
Existen dos tipos de circulación extracorpórea (CEC): una sustituye únicamente la función de los pulmones (ECMO venovenosa o V-V) y la otra sustituye el conjunto corazón-pulmones (ECMO venoarterial o V-A).
En el primer caso, la circulación extracorpórea se coloca en pacientes en los que la ventilación mecánica mediante intubación y respirador no basta para oxigenar correctamente la sangre.
Se colocan entonces dos catéteres muy gruesos (llamados cánulas) en grandes venas del paciente (a menudo en las ingles); la sangre se aspira con una bomba y pasa por una membrana de oxigenación y descarboxilación (donde se elimina el dióxido de carbono).
El segundo tipo se utiliza en caso de fallo cardiaco grave, o incluso de fallo cardiopulmonar. La función del corazón la asume entonces la bomba de la máquina, que sustituye por completo al corazón y, si es necesario, también a los pulmones. En este caso, una cánula se coloca en una arteria y la otra en una vena.
La circulación extracorpórea es un procedimiento extremadamente invasivo, que conlleva muchos riesgos y que no se plantea a la ligera. Suele colocarse con anestesia general, pero en casos muy excepcionales puede colocarse con anestesia local.
El tamaño de las cánulas de la CEC suele dejar cicatrices en los puntos de inserción, así como otras más pequeñas en algunas zonas del cuerpo, que corresponden a los puntos de sutura que se dan para mantener bien sujeto este soporte vital.
Para saber más: el libro de Katia Ghanty «Les frottements du cœur».
Los electrodos son los pequeños sensores que se colocan en el pecho del paciente y que permiten medir la actividad eléctrica del corazón. Suelen ser pequeñas pegatinas con una especie de botón de presión metálico en el centro, que sirve para conectarlas a los cables del monitor, la pantalla que muestra las curvas, entre ellas la del electrocardiograma.
Algunos pacientes conservan durante un tiempo la marca de los electrodos en la piel: cuando el adhesivo ha estado pegado mucho tiempo, o cuando se han colocado varias veces los electrodos en el mismo sitio, la piel de debajo se descama. Estas marcas desaparecen con el tiempo y las duchas. Una buena exfoliación de la piel puede acelerar el proceso.
Si lo que deja restos algo grisáceos en la piel es el adhesivo, también puedes comprar en la farmacia un producto quitaadhesivos para eliminarlos.
En el electroencefalograma también se habla de electrodos, que son algo distintos y se fijan en la cabeza con una pasta conductora y una especie de cemento grisáceo que se va con el champú.
Un paciente dormido, o despierto pero con una debilidad muscular grave, ya no controla la eliminación de la orina y las heces. Para la orina, lo habitual es colocar una sonda vesical. En cambio, para las heces, se colocan empapadores bajo las nalgas para no mojar ni manchar las sábanas y poder cambiarlos cuando haga falta sin tener que rehacer toda la cama. Los pacientes que pueden hacerlo orinan en cuñas. Para evitar el estreñimiento y la congestión intestinal, se pueden dar a los pacientes geles laxantes. En algunos casos de estreñimiento que no cede con laxantes orales, el personal sanitario pone un enema: un procedimiento necesario, a veces incómodo para el paciente, pero no necesariamente desagradable.
Una embolia pulmonar es la obstrucción de una arteria de los pulmones, casi siempre por un coágulo de sangre (trombosis).
Puede provocar una falta de aire repentina, dolor en el pecho o un descenso del oxígeno en la sangre. Las formas graves pueden poner en peligro el funcionamiento del corazón.
Para los familiares, la UCI es una montaña rusa emocional, debido a la incertidumbre sobre el pronóstico del paciente.
Después de la UCI, los pacientes suelen describir durante un tiempo (variable según la persona) emociones multiplicadas, tanto positivas como negativas.
Estas fuertes oleadas emocionales pueden desconcertar a los familiares y fragilizar a los pacientes, que sienten a la vez que viven con más intensidad, pero también que sufren más.
Este estado es transitorio y acaba volviendo a la normalidad con el paso del tiempo. El apoyo psicológico puede ayudar a manejar las emociones negativas demasiado intensas.
«Endo-» significa «dentro» y «-scopia», «mirar». La palabra endoscopia abarca todas las pruebas que consisten en mirar el interior del cuerpo con una sonda provista de una cámara. Para mayor claridad, se suele precisar el órgano estudiado: por ejemplo, broncoscopia o endoscopia/fibroscopia bronquial para los bronquios, o endoscopia gástrica para el estómago. Véase Fibroscopia.
La terapia ocupacional es una disciplina sanitaria que adapta el espacio y los objetos para mejorar la autonomía o los movimientos del paciente según las particularidades de su discapacidad (temporal o más duradera).
Por ejemplo: poner un antideslizante en la mesita para que no resbale el teléfono o el altavoz, fabricar un cojín a medida para la cabeza cuando hay una úlcera por presión en la nuca, adaptar el timbre para que pueda usarlo incluso un paciente extremadamente débil, acondicionar la cama para facilitar algunos movimientos autónomos, etc.
Las úlceras por presión (escaras) son lesiones de la piel (heridas) debidas a estar mucho tiempo en cama. El encamamiento y la inmovilización, necesarios para la seguridad del paciente de UCI, pueden tener consecuencias. Entre ellas, las úlceras por presión, que se deben a la presión que soporta la piel entre los huesos que sobresalen y el colchón: es lo que se llama puntos de apoyo: talones, sacro, cabeza (zona occipital), omóplatos.
Para evitar las úlceras por presión, el personal de enfermería y los auxiliares de enfermería recolocan a los pacientes con regularidad para ir cambiando las zonas que soportan la presión, dan masajes suaves en los puntos de apoyo (en la parte posterior de la cabeza, la espalda, el sacro, los codos y los talones) y se aseguran de que los pacientes reciban un aporte nutricional suficiente. Tú también puedes ayudar a prevenir las úlceras por presión dando masajes suaves a tu familiar en las zonas a las que tengas acceso, sobre todo los codos y los talones.
Es una herida que cicatriza con dificultad y puede dejar secuelas estéticas y funcionales que a veces dificultan la rehabilitación. Las curas a veces son dolorosas y, si la úlcera es muy profunda, requieren apósitos muy específicos. El olor de las úlceras también es particular y puede incomodar al paciente. Difundir aceites aromáticos en la habitación durante las curas puede ayudar a sobrellevarlo.
Tiempo después de la UCI, si las molestias son importantes, conviene consultar: a veces se puede proponer una cirugía reparadora.
Un estado epiléptico es una crisis epiléptica prolongada o una serie de crisis repetidas sin recuperar la consciencia entre ellas. Esta situación puede alterar gravemente el funcionamiento del cerebro y poner en peligro la respiración u otras funciones vitales.
Cuando el paciente ha recuperado la capacidad de respirar por sí mismo, se procede a la extubación: la retirada del tubo endotraqueal. Es un momento algo impactante y poco agradable para el paciente, pero también es un momento importante, que marca el final de la fase aguda.
Nota: cuando el tratamiento no da resultado, y en el marco de la retirada de tratamientos, puede ocurrir que se extube al paciente para que viva sus últimos momentos libre de dispositivos médicos.
Aunque parezca algo sin importancia, sentar en el sillón a un paciente de UCI es un esfuerzo que a menudo se vive como sobrehumano. Sin embargo, es necesario para volver a acostumbrarse a la posición vertical, para fortalecer de nuevo la espalda y los abdominales, para una buena eliminación digestiva (la posición tumbada favorece el estreñimiento) y para un buen drenaje de los bronquios. Es una terapia para todo el cuerpo que a menudo provoca pequeños roces con el paciente, al que le cuesta entender que se le exijan esfuerzos así en su estado ¡y que preferiría descansar!
Véase Pérdida de masa muscular
La fibroscopia, una prueba complementaria frecuente en la UCI, consiste en explorar el interior del cuerpo con un endoscopio provisto de fibra óptica. El endoscopio, o fibroscopio, está formado por un tubo flexible de unos pocos milímetros de diámetro en cuyo interior va una fibra óptica. Tiene una fuente de luz en uno de sus extremos. Algunos llevan una minicámara y se conectan a una pantalla de vídeo. Pueden ir equipados con pinzas para tomar muestras y analizarlas en el laboratorio. Un sistema de mandos permite dirigirlo una vez dentro del cuerpo.
Véase Endoscopia.
La inmovilidad forzada provoca una pérdida de masa muscular que puede ser impresionante cuando el ingreso en la UCI se prolonga. Algunos pacientes pueden perder varias decenas de kilos. Esto hace que la recuperación de la autonomía sea aún más larga; por eso los fisioterapeutas y el personal de enfermería intervienen pronto para frenar este fenómeno, movilizando a los pacientes en cuanto están en condiciones de tolerarlo.
La pérdida de masa muscular puede impactar bastante la primera vez que el paciente se da cuenta de su magnitud: durante el aseo, al verse las piernas, o al pasar delante de un espejo. Esta pérdida de masa muscular también implica tener que volver a aprenderlo todo y volver a fortalecer cada músculo: el diafragma y los músculos intercostales para respirar solo, los músculos de la espalda simplemente para mantenerse sentado en el sillón, los músculos de las piernas para volver a caminar…
Lleva tiempo, ¡pero se recupera!
Por la noche, los fines de semana y los festivos, la atención continúa en la UCI: estas franjas horarias se llaman «guardias». Para garantizar los cuidados y una monitorización continua óptima, suele haber el mismo número de enfermeras, enfermeros y auxiliares de enfermería de día que de noche, entre semana que en festivos; en cambio, los médicos se turnan y hay menos durante las guardias. Por eso, en esos periodos se da prioridad a los pacientes más graves y a las urgencias, y los médicos están menos disponibles para las entrevistas con la familia o la gestión de los asuntos del día a día, que se atenderán más fácilmente durante el día.
La gastrostomía endoscópica percutánea (o PEG) es una técnica médica que permite colocar una sonda (tubo de alimentación) directamente en el estómago a través de la piel, para administrar por ella la nutrición enteral o los medicamentos cuando una persona ya no puede comer con normalidad por la boca.
La intervención se realiza con ayuda de un tubo fino provisto de una cámara (el endoscopio), que se introduce por la boca y permite guiar con precisión la colocación de la sonda.
La PEG es transitoria la mayoría de las veces y puede mejorar la comodidad del paciente en comparación con una sonda nasogástrica, que pasa por la nariz. La contrapartida es, por supuesto, un riesgo de infección.
Una vez colocada, la sonda requiere cuidados sencillos. Puede retirarse en cuanto el paciente es capaz de tragar, comer y beber por sí solo sin riesgo.
Se llama «gasometría» a un análisis que se hace extrayendo sangre arterial o venosa, según los valores que se quieran medir. La mayoría de las veces hay que extraer sangre arterial, y la extracción se hace en la cara interna de la muñeca, donde se nota el pulso.
Esta extracción es especialmente dolorosa debido a la inervación de la pared de las arterias; por eso puede estar indicado colocar un catéter arterial (vía arterial), que permite un acceso continuo a la sangre arterial sin multiplicar las punciones (pinchazos). Las gasometrías se hacen con frecuencia en caso de insuficiencia respiratoria, pero también en caso de shock. Se vigilan entonces el oxígeno en la sangre, el dióxido de carbono y también la acidez de la sangre (pH).
Para reducir el dolor (aunque no siempre eliminarlo), puede ayudar colocar un parche de lidocaína con bastante antelación (al menos 2 horas antes de la punción). Pero no siempre es posible cuando la extracción es urgente.
La higiene de manos es fundamental en la UCI y en el hospital en general (¡… y también en la vida diaria!). De hecho, la mayoría de las enfermedades se transmiten por las manos. Como los pacientes de UCI son especialmente frágiles, se recomienda lavarse las manos antes de cualquier contacto con el propio paciente, sus cosas y el material de la habitación, pero también entre dos contactos que puedan ser contaminantes, y al salir de la habitación para no sacar los gérmenes fuera. ¡Nunca te lavarás las manos demasiado!
El gel hidroalcohólico (también llamado solución hidroalcohólica o SHA, que en Francia el personal sanitario pronuncia «cha») es un gel con alcohol que permite «lavarse las manos», o más bien eliminar de ellas los gérmenes sin pasarlas por el agua, simplemente frotándolas con este producto. ¡Solo sirve si las manos están visiblemente limpias! Si están visiblemente sucias, es imprescindible lavarlas con agua y jabón.
Para usar bien el gel hidroalcohólico, hay que extenderlo por todas partes: entre los dedos, por el dorso, por la palma, en las yemas y en las muñecas.
Para ver una demostración de cómo lavarse bien las manos y cómo hacer la fricción con solución hidroalcohólica, consulta la página Visitar a un paciente
La glucemia es el nivel de azúcar en la sangre.
El glucómetro es el aparato que permite medir el azúcar en la sangre de los pacientes. Se pincha la yema del dedo o el lóbulo de la oreja con una aguja muy fina para obtener una gota de sangre, que se deposita en una tira reactiva introducida en el aparato; así se obtiene un valor que permite vigilar la glucemia del paciente.
Es importante para asegurarse de que el paciente recibe suficiente azúcar para producir la energía necesaria para el trabajo de los órganos. En caso de diabetes (ya sea porque el paciente es diabético o porque algunos medicamentos provocan un estado parecido a la diabetes), se le pueden administrar tratamientos para equilibrar la glucemia.
La batea o riñonera es un pequeño recipiente desechable de cartón que sirve para recoger distintos fluidos cuando hace falta: vómito, saliva, secreciones.
El personal sanitario también la usa como una pequeña bandeja para organizar los cuidados. ¡Un objeto todoterreno muy útil!
El HeartMate es una técnica de asistencia cardiaca para un solo ventrículo (univentricular): una bomba aspira la sangre del ventrículo izquierdo (una de las cavidades del corazón) y la impulsa hacia la aorta (la arteria principal que sale del corazón y lleva la sangre a los órganos). Esta máquina puede colocarse de forma transitoria, a la espera de una rehabilitación con vistas a un trasplante cardiaco en un segundo tiempo, o de forma definitiva. Se puede vivir con esta máquina más de 10 años. Requiere anticoagular la sangre y alimentar la máquina con energía mediante baterías externas, conectadas a ella por un cable que sale a la altura del abdomen.
Los hemocultivos son extracciones de sangre que permiten detectar la presencia de bacterias en la sangre. La sangre se extrae directamente en tubos grandes que contienen un «medio de cultivo», un líquido que favorece la multiplicación de las bacterias que se buscan. Los resultados de los hemocultivos pueden tardar varios días: es el periodo de cultivo.
Los hemocultivos se recogen en frascos grandes con tapones de colores; puede parecer impresionante, ¡pero no se llenan hasta arriba!
Una hemorragia es una pérdida importante de sangre, que puede ser externa, y por tanto visible, o interna. Cuando es grave, puede impedir que los órganos reciban suficiente oxígeno. El tratamiento depende de la causa y puede requerir transfusiones, una intervención quirúrgica o medicamentos específicos.
El reloj suele ser el mejor enemigo del paciente… Es necesario para volver a pisar tierra, darse cuenta del paso del tiempo y recuperar poco a poco la noción de temporalidad, pero también es testigo del tiempo que no pasa lo bastante deprisa en los momentos difíciles. Es imprescindible en las habitaciones de UCI, aunque a veces aporta su dosis de irritación y frustración.
El humidificador activo o calentado, al que en Francia a veces se llama «cocotte», es un pequeño aparato que se añade al respirador y que permite humidificar y calentar la mezcla de gases que se insufla al paciente: el aire y el oxígeno medicinal son gases secos y pueden irritar las vías respiratorias o resecar las secreciones del paciente. Conviene humidificar estos gases para prevenir cualquier complicación y garantizar la comodidad del paciente. El humidificador calentado puede usarse sea cual sea la interfaz: tubo endotraqueal, mascarilla de VMNI o gafas nasales de la oxigenoterapia de alto flujo.
Los hipnóticos son fármacos que disminuyen la actividad del sistema nervioso central. Según la molécula y la dosis administrada, permiten calmar la ansiedad, facilitar el sueño o, en la UCI, reducir el nivel de consciencia e incluso inducir un coma para que el paciente tolere mejor los cuidados (ventilación, procedimientos invasivos). Su uso requiere una vigilancia estrecha.
En algunas enfermedades, es posible poner a los pacientes en hipotermia, es decir, enfriar su cuerpo por debajo de 36 grados, a veces hasta 34 grados. Esta terapia sirve para proteger las células del cerebro.
Se pueden utilizar varias técnicas: «a la antigua», se enfría el cuerpo del paciente colocando un cubo lleno de hielo delante de un ventilador a los pies de la cama y formando un túnel con una sábana. Es lo que se llama el «túnel helado». También hay máquinas que permiten este enfriamiento mediante grandes parches adhesivos que se pegan en los muslos y el tórax del paciente y por los que circula un líquido helado.
En la medida de lo posible, se recalienta a los pacientes hasta 36° antes de despertarlos, pero puede ocurrir que el despertar llegue antes de lo previsto, o que, en caso de infección, el aparato de enfriamiento siga funcionando, y eso puede resultar muy desagradable, como la sensación de despertarse metido en una bañera de agua helada.
La iatrogenia designa cualquier trastorno o complicación provocados por un tratamiento médico o un medicamento: se habla de complicaciones iatrogénicas. Los equipos de UCI hacen todo lo posible para limitar la iatrogenia, pero cuantos más tratamientos y cuidados recibe el paciente, y cuanto más frágil está, mayor es el riesgo de complicaciones.
Un paciente dormido, o despierto pero con una debilidad muscular grave, ya no controla la eliminación de su cuerpo y puede presentar incontinencia. Para la orina, lo habitual es colocar una sonda vesical. En cambio, para las heces, se colocan empapadores bajo las nalgas para no mojar ni manchar las sábanas y poder cambiarlos cuando haga falta sin tener que rehacer toda la cama. La fragilidad del paciente, la nutrición enteral y algunos medicamentos pueden favorecer diarreas importantes. Los equipos asistenciales hacen todo lo posible para controlar estos episodios y mantener al paciente lo más limpio posible en todo momento, pero en algunos casos la eliminación es continua.
Los pacientes conscientes pueden vivirlo como algo muy incómodo y muy difícil, incluso como un atentado contra su dignidad, pero el personal sanitario sabe bien que forma parte de la vida, ¡e incluso que es necesario para la vida!
Un infarto de miocardio es la obstrucción de una arteria que irriga el corazón. Un infarto puede tener consecuencias graves para el corazón y, por tanto, para todo el organismo.
Las infecciones nosocomiales son las infecciones que se contraen en el hospital. En la UCI, y a pesar de la atención constante a la higiene, afectan de media a 1 de cada 5 pacientes, debido a su gran fragilidad y a las técnicas invasivas necesarias para su supervivencia.
Los inotrópicos son fármacos que aumentan la fuerza de contracción del corazón. Se utilizan cuando el corazón ya no consigue bombear suficiente sangre para cubrir las necesidades del cuerpo.
Hablamos de insuficiencia cardiaca cuando disminuye la capacidad del corazón para bombear suficiente sangre para cubrir las necesidades del cuerpo. Según su intensidad, puede provocar una falta de aire importante, un cansancio intenso, hinchazón (edema) por acumulación de líquido y complicaciones más graves que repercuten en todos los órganos, en especial los riñones.
La insuficiencia renal aguda (o fracaso renal agudo) es una disminución brusca del funcionamiento de los riñones. Los riñones ya no consiguen eliminar correctamente los productos de desecho y el exceso de agua de la sangre. Esta situación puede deberse a una infección, una deshidratación, una bajada importante de la tensión arterial, algunos medicamentos o una enfermedad grave. Según su gravedad, puede requerir una vigilancia estrecha, tratamientos específicos o, a veces, una diálisis temporal.
Los residentes (internes, en Francia) son médicos jóvenes que han aprobado el examen de acceso a la residencia (concours de l’internat, al final del 6.º año de carrera). Están autorizados a prescribir bajo la responsabilidad del médico adjunto (chef de clinique). Están muy presentes en las unidades y serán para ti unos interlocutores de primer orden.
La intubación es un procedimiento médico que consiste en colocar un tubo, por la boca o por la nariz, en la tráquea de un paciente anestesiado para ventilarlo (aportarle oxígeno para ayudarle a respirar). La extubación es la retirada de ese tubo.
El tubo introducido baja hacia los pulmones. Para el paciente la sensación puede ser desagradable, con una sensación extraña de tener algo atrapado en la garganta. Véase Tubo endotraqueal
La lucha contra las infecciones nosocomiales es fundamental en el hospital. Entre las medidas para limitar la propagación de gérmenes, puede decidirse un aislamiento. Se trata, o bien de proteger a los pacientes más frágiles frente a los gérmenes que todos llevamos de forma natural, o bien de proteger a los visitantes y a los demás pacientes frente a una bacteria multirresistente que porta un paciente. Las medidas concretas que hay que tomar suelen estar indicadas en la puerta de la habitación.
Para el paciente, esto supone una mayor soledad, porque las visitas suelen estar limitadas, el personal sanitario agrupa los cuidados para reducir el riesgo de transmisión de un paciente a otro, y los visitantes deben llevar el equipo de protección indicado según el tipo de aislamiento. Para los pacientes conscientes, el apoyo a través de medios digitales puede ser muy valioso. ¡Aunque algunos también agradecen la tranquilidad y la posibilidad de, por fin, poder descansar!
RM o resonancia magnética: es una prueba de imagen no invasiva que permite ver con gran detalle las estructuras internas del cuerpo humano. El paciente pasa por el centro de un aparato que emite ondas electromagnéticas. Los tiempos de espera para una resonancia suelen ser largos. Por su tecnología de ondas electromagnéticas, la resonancia magnética está contraindicada cuando el paciente lleva algún dispositivo metálico o electrónico (marcapasos, prótesis, etc.)
Esta prueba obliga a trasladar al paciente fuera de la UCI, lo que puede resultar estresante para un paciente en situación de gran vulnerabilidad, pero el material necesario acompaña al paciente y hay profesionales sanitarios con él durante todo el traslado, lo que tranquiliza y aporta seguridad.
La prueba en sí consiste en hacer pasar al paciente por el túnel que forma la máquina, con un ruido fuerte y repetitivo. Para algunas personas, y según la zona que se estudie, puede generar bastante angustia: si se trata de la parte superior del cuerpo o de la cabeza, por ejemplo, se puede sentir opresión y claustrofobia. El personal sanitario está justo detrás del cristal, presente en todo momento, y oye todo lo que dice el paciente gracias a unos micrófonos: no hay que dudar en avisar si la angustia es demasiado intensa.
Los fisioterapeutas tienen un papel fundamental en la UCI. Pasan a diario a ver a los pacientes para mantener la flexibilidad de las articulaciones y trabajar los músculos. Su papel también es muy importante en el destete de la ventilación mecánica y en la rehabilitación de todos los músculos.
La fisioterapia es una disciplina sanitaria que busca rehabilitar el cuerpo. En la UCI, la fisioterapia tiene como objetivo mejorar la respiración del paciente (eliminación de secreciones bronquiales, destete progresivo de la ventilación mecánica), mantener la movilidad articular a pesar de la inmovilidad del paciente y, poco a poco, recuperar su masa muscular.
Para el paciente despierto es un esfuerzo físico y psicológico, a veces agotador y que puede marearle. ¡Simplemente sentarse en el sillón es como escalar el Everest! Poco a poco, el paciente vuelve a ser protagonista de sus movimientos, y los primeros avances llegan relativamente rápido, lo que motiva, porque son una señal de que el alta se acerca. Después del alta, la fisioterapia suele seguir acompañando a los pacientes a largo plazo tras la UCI.
La cinta de fijación, o simplemente «cinta», es una especie de cordón atado alrededor del tubo endotraqueal que rodea la cara para mantenerlo a la profundidad adecuada. Esta fijación y el nivel de inserción se comprueban, y la cinta se cambia tantas veces como sea necesario para que esté limpia y tensa.
En caso de traqueotomía, la cinta se sustituye por un collarín de fijación de espuma.
Para los pacientes inmovilizados, las grúas de traslado permiten al personal sanitario levantar y desplazar al paciente con todos sus dispositivos. La dificultad ya no está en levantar a los pacientes, ¡sino en organizar todas las conexiones para que no se enreden! Las grúas también se usan a veces para pesar a los pacientes, y pueden ser pequeñas máquinas móviles o estar integradas en la estructura de la habitación.
Cuando un paciente no se va a beneficiar de determinados tratamientos, o ya no se beneficia de los tratamientos instaurados, y para reducir al máximo las molestias, el dolor y la angustia que estos provocan, esos tratamientos pueden no iniciarse o retirarse. Desde 2004, y más recientemente desde 2016, las leyes Leonetti y Claeys-Leonetti regulan en Francia lo que se denominan decisiones de «limitación y retirada de tratamientos» (LAT, por sus siglas en francés), es decir, la limitación del esfuerzo terapéutico. Estas decisiones se toman de forma consensuada con todo el equipo asistencial y un consultor externo, teniendo en cuenta los deseos expresados por el paciente e informando con precisión a su entorno. Se revisan cada día según la evolución del estado del paciente. Retirar algunos tratamientos que mantienen la vida de forma artificial puede acelerar el proceso de la muerte. Llegado el caso, los equipos asistenciales ponen en marcha cuidados paliativos, y la ley francesa autoriza, en particular desde 2016, la «sedación profunda y continua hasta el fallecimiento», lo que permite a los pacientes afectados un final de la vida lo más confortable posible.
Auténtica herramienta de prevención, la cama de UCI es una máquina que hay que manejar con cuidado. Permite proteger la piel del paciente y garantizar su comodidad, pero también prevenir algunas complicaciones propias de los cuidados intensivos. En particular, la posición del paciente en la cama, a menudo semisentado con una inclinación de entre 30 y 45°, reduce el riesgo de infección pulmonar por aspiración de secreciones contaminadas.
Antes de mover la cama, es importante asegurarse de que ningún dispositivo médico (catéter, drenaje, sonda, tubos diversos) corre el riesgo de quedar tirante y desplazarse o arrancarse. Ante la duda, ¡pide siempre ayuda o consejo a los profesionales sanitarios!
Es habitual colocar a los pacientes en coma un colchón de aire, cuyos módulos se inflan y desinflan a intervalos regulares para ir cambiando las zonas de presión entre el cuerpo del paciente y el colchón y reducir al máximo el riesgo de úlceras por presión. Esto puede dar la sensación de flotar: algunos pacientes tienen sueños en la UCI en los que van a bordo de un barco.
Las gafas nasales de oxígeno, a pesar de lo que indica su nombre, son un pequeño tubo que aporta un suplemento de oxígeno a la entrada de los orificios nasales cuando el oxígeno presente en el aire no es suficiente para el paciente. Cuando no bastan, se puede utilizar una mascarilla, una mascarilla con reservorio o decidir pasar a terapias más intensivas, como la VMNI (ventilación mecánica no invasiva) o la ventilación artificial a través de un tubo endotraqueal.
¡A menudo es al empezar a usar este nuevo dispositivo cuando los pacientes descubren que respirar por la nariz no es algo automático! Y es que, efectivamente, hay que respirar por la nariz para que el oxígeno llegue a los pulmones.
Después de semanas en la UCI, a veces se convierten en un elemento tranquilizador para el paciente, y separarse de ellas cuando ya no son necesarias puede resultar simbólicamente difícil.
La oxigenación con gafas nasales, sobre todo si el flujo es alto, puede resecar mucho las mucosas y las secreciones nasales; lavar la nariz con suero fisiológico puede aliviar la molestia.
Un colchón antiescaras es un colchón con un sistema de aire que, al desplazar el aire por sus módulos, va cambiando los puntos de apoyo bajo el cuerpo del paciente para evitar roces prolongados. Hace ruido y se mueve un poco, pero alivia bien las zonas de presión.
En cambio, cuando uno está plenamente consciente y es autónomo, ¡no siempre resulta muy cómodo!
El apósito Metalline es una pequeña gasa estéril recortada que se coloca alrededor de la cánula de traqueostomía para proteger el orificio del roce con la cinta de sujeción.
Un monitor (en Francia, «scope») registra de forma continua el ritmo cardiaco y respiratorio, la presión arterial y la saturación de oxígeno en sangre. Estos datos se recogen mediante sensores y electrodos conectados al monitor por cables. Los monitores están configurados para alertar al personal sanitario si el estado del paciente es inestable. Además, están conectados a centrales de monitorización para que el estado del paciente esté vigilado en todo momento, incluso cuando el personal sanitario no está en la habitación.
La muerte encefálica, o muerte cerebral, no es un coma. Se trata de un estado irreversible en el que una parte fundamental del cerebro está destruida, sin ninguna posibilidad de recuperación. En la UCI, a veces ocurre que un paciente entra en muerte encefálica mientras sigue conectado a máquinas que mantienen la apariencia de vida: el respirador que hace que el pecho suba y baje, la circulación extracorpórea que hace circular la sangre, la adrenalina o la noradrenalina que mantienen la actividad del corazón y la presión arterial. El diagnóstico de muerte encefálica se basa en criterios precisos y específicos. Una vez establecido el diagnóstico, el médico firma el certificado médico de defunción. Aunque las máquinas puedan mantener durante un tiempo la apariencia de vida en el cuerpo, las funciones de un cuerpo cuyo cerebro está destruido se vuelven muy inestables muy rápidamente y no es posible mantenerlas durante mucho tiempo. La muerte encefálica es una de las situaciones que permiten la donación de órganos en Francia.
Durante la retirada de la traqueostomía se siguen distintas etapas para que el paciente recupere la respiración autónoma con seguridad. La etapa de la nariz artificial llega cuando se desconecta al paciente de la ventilación mecánica. La «nariz artificial» es una pieza en forma de pequeña T que se coloca en el extremo exterior de la cánula de traqueostomía sencillamente para proteger las vías respiratorias de impurezas y humidificar el aire inspirado, como hace la nariz humana con sus pelos.
La noradrenalina es un medicamento del grupo de las catecolaminas: se trata de fármacos que se administran en perfusión, de forma continua y con un caudal extremadamente preciso, y cuya función es mejorar el trabajo del corazón o aumentar la presión arterial.
Su administración puede pasar totalmente desapercibida para el paciente, sobre todo si está inconsciente, pero algunos describen una sensación de «chute de energía para esa máquina que es el cuerpo humano», calor y, a veces, dolor de cabeza.
Por la noche, los ruidos de la unidad se atenúan y las luces se bajan. Los profesionales sanitarios hacen sus rondas con discreción e intentan favorecer el sueño de los pacientes. Aun así, a los pacientes conscientes a menudo les cuesta dormir, y eso puede generar angustia.
Cuando los pacientes ya no pueden alimentarse por la boca (sedación, coma, problemas para tragar, etc.), se les puede alimentar a través de una sonda colocada en el estómago o, en algunos casos, en el intestino: la sonda gástrica. Se habla entonces de alimentación o nutrición enteral (entero- hace referencia al tubo digestivo).
La nutrición enteral consiste, por tanto, en alimentar a la persona directamente en el estómago o el intestino. En la UCI se utiliza cuando el paciente no puede comer con normalidad, pero su aparato digestivo sigue funcionando.
Los nutrientes (proteínas, azúcares, grasas, vitaminas…) se administran en forma líquida para cubrir las necesidades del cuerpo y evitar la desnutrición.
Visualmente, son bolsas de líquido de color crema unidas a un sistema de tubos que se conecta a la sonda gástrica. El tubo pasa por una bomba que permite regular el caudal.
Se puede ver el líquido bajar desde la bolsa por el tubo hasta la sonda gástrica.
Si el líquido está a temperatura ambiente o frío, se puede notar ligeramente cómo pasa por el tubo, pero es indoloro y no tiene sabor; la mayoría de las veces no se siente ni hambre ni sensación de saciedad, porque los aportes se administran a velocidad constante a lo largo del día. En algunos casos, se puede administrar la nutrición enteral solo por la noche para intentar despertar el hambre durante el día y volver a acostumbrar el tubo digestivo a una alimentación normal.
En algunos casos, el tubo digestivo del paciente puede no funcionar o no poder utilizarse (por ejemplo, a causa de una operación, una infección o una obstrucción). Los nutrientes se aportan entonces directamente en la sangre, mediante una perfusión colocada en una vena grande (véase Catéter).
En la UCI, este método permite alimentar al paciente aunque el tubo digestivo no funcione, para aportarle la energía y las proteínas necesarias para curarse.
Visualmente, en la mayoría de las nutriciones parenterales son bolsas de líquido blanco. Estos productos suelen administrarse a través de catéteres, porque a largo plazo pueden irritar las venas finas.
Para administrar los medicamentos, se diluyen en soluciones a base de agua para no irritar las venas. Así, cada día los pacientes reciben grandes cantidades de líquidos y, a pesar de los tratamientos destinados a favorecer su eliminación, es extremadamente frecuente que los pacientes de UCI tengan edemas. Las extremidades se hinchan, sobre todo las manos. En algunos casos, la hinchazón se extiende a todo el cuerpo, incluida la cara. Después se va reabsorbiendo. Se pesa a los pacientes con regularidad y, cuando es necesario, se puede acelerar esta reabsorción con tratamientos diuréticos (que hacen orinar).
En cuanto a lo que vive el paciente, se puede notar calor, picor y la sensación de que la piel se estira y se vuelve frágil. Cuando los edemas son muy importantes, también pueden provocar un dolor franco. Además de favorecer la eliminación de este exceso de líquidos, se puede modificar la distribución de los edemas cambiando la posición del paciente: los edemas se desplazan con la gravedad.
El edema agudo de pulmón (o EAP) es una acumulación rápida de líquido en los pulmones, a menudo relacionada con una insuficiencia cardiaca. Esta situación provoca una gran dificultad para respirar y sensación de ahogo. El tratamiento busca ayudar al corazón, reducir el exceso de líquido en los pulmones y apoyar la respiración y la oxigenación del organismo.
Durante el ingreso en la UCI, la evolución del estado de salud del paciente puede llevar a plantearse si los tratamientos en curso están justificados. La ausencia del beneficio esperado, a pesar de cuidados intensos y a veces agresivos para el paciente, puede llevar a limitar el uso de algunos tratamientos o a retirar otros, e incluso a limitarse a tratamientos destinados a garantizar su confort. En efecto, en Francia la obstinación irrazonable está prohibida por ley. Desde 2004, y más recientemente en 2016, las leyes Leonetti y Claeys-Leonetti regulan lo que se denomina decisiones de «limitación y retirada de tratamientos» (LAT, por sus siglas en francés), equivalentes a la limitación del esfuerzo terapéutico (LET). Estas decisiones se toman de forma consensuada con todo el equipo asistencial y un consultor externo, teniendo en cuenta los deseos que haya expresado el paciente e informando con precisión a sus allegados. Se reevalúan cada día según la evolución del estado del paciente.
Es la nueva denominación legal de lo que antes se llamaba «encarnizamiento terapéutico».
Es frecuente que un paciente intubado pierda el olfato, porque el aire circula por tubos y deja de activar algunos receptores sensitivos de su recorrido habitual. Por lo general, el olfato vuelve después. En caso de anosmia (que significa pérdida del olfato), algo que puede ocurrir en algunos casos poco frecuentes, es posible hacer rehabilitación.
Los opioides son medicamentos analgésicos que se utilizan para aliviar el dolor de moderado a intenso. Según el fármaco y la dosis administrada, disminuyen la percepción del dolor y pueden llegar a provocar somnolencia o un coma inducido (generalmente en combinación con un hipnótico).
¡El ordenador es una herramienta muy valiosa en la UCI!
Cada vez más unidades están informatizadas. Según el grado de informatización de la unidad, el ordenador puede recoger en tiempo real todos los datos que generan las máquinas conectadas en la habitación del paciente. Esto permite una trazabilidad óptima de toda la información sobre la monitorización y también sobre el tratamiento del paciente.
El ordenador contiene, por supuesto, la historia clínica y las prescripciones médicas, que los médicos responsables del paciente actualizan constantemente: por la mañana, después de revisar los últimos resultados de las pruebas, y a lo largo del día, según la evolución de las constantes vitales (pulso, tensión, saturación de oxígeno, pero también todos los demás parámetros que recogen las máquinas durante las 24 horas) y la evolución del estado del paciente.
La oxigenoterapia de alto flujo (u OAF) es una técnica médica que permite aportar a los pacientes una gran cantidad de oxígeno con presión, a través de unas pequeñas cánulas colocadas a la entrada de los orificios nasales. Ayuda a las personas que tienen dificultad para respirar a respirar mejor y a mantener un buen nivel de oxígeno en la sangre, y puede evitar o retrasar la necesidad de un respirador.
La presión que se nota a veces es un poco intensa, pero normalmente uno acaba acostumbrándose. La mezcla de gases que se insufla se calienta con un humidificador calefactado. Si es necesario, se puede bajar un poco la temperatura del calentador, pero hay que mantener cierta humidificación para no causar lesiones en los pulmones o en las mucosas de las vías respiratorias por la sequedad de los gases.
Hay que cerrar la boca y respirar por la nariz para evitar que la mezcla de gases que se administra por la nariz se escape por la boca.
Los cuidados paliativos son los cuidados que se ponen en marcha para aliviar los síntomas con el fin de que el paciente tenga la vida más confortable posible.
Aunque a menudo se contraponen a los cuidados curativos en el lenguaje cotidiano y en el imaginario colectivo se asocian al final de la vida, en realidad son todos los cuidados destinados a proporcionar confort: cuidados que conviene aplicar desde la fase aguda, en paralelo a los cuidados curativos (es decir, los cuidados dirigidos directamente a curar la enfermedad).
Al final de la vida, o cuando ya no hay un objetivo curativo, toda la atención se centra en estos cuidados llamados paliativos, para ofrecer al paciente unos últimos momentos lo más confortables posible. Como dice el refrán, es «todo lo que queda por hacer cuando ya no hay nada que hacer».
Las NAV o neumonías asociadas a la ventilación mecánica (PAVM en francés) son una de las complicaciones más frecuentes de la ventilación mecánica: los gérmenes presentes de forma natural en la boca descienden a lo largo del tubo endotraqueal, a pesar de las precauciones tomadas y de la higiene bucal regular, y provocan una infección respiratoria que se suma a los problemas ya existentes. En la UCI se toman numerosas medidas para evitar las NAV: la posición semisentada en la cama, la higiene bucal regular, la aspiración de secreciones del fondo de la garganta, la comprobación frecuente de la presión del balón que se encuentra en el extremo del tubo endotraqueal y retiene las secreciones de la boca, etc. Pero estas medidas no siempre bastan para prevenir esta infección en los pacientes de UCI, que por definición son muy frágiles.
La palabra perfusión (o gotero) puede referirse al catéter que se inserta («te pongo un gotero») o al líquido que se administra («ya ha terminado el gotero»).
Desde el punto de vista del paciente, es una bolsa colgada por encima de él, cuyo contenido pasa a sus venas a través de un catéter, y que a veces puede cargarse de un simbolismo relacionado con el tiempo. Una paciente cuenta que sus goteros se habían convertido en «un juego para orientarme en el tiempo: mirar cómo caía el líquido, contar el número de bolsas, etc.».
Otra dice: «Es como un reloj de arena cuyos granos caen despacio, muy despaaacio».
La persona de confianza (una figura legal francesa) es una persona mayor de edad, designada oficialmente y por escrito por el paciente, para recibir la información médica y transmitir los deseos del paciente si este no puede expresar su voluntad. Puede ser un familiar, un amigo, un vecino, el médico de cabecera…
Es importante que esta persona pueda hablar en profundidad con el paciente para defender lo mejor posible sus deseos, ya que tendrá que expresarse en nombre del paciente y no a título personal. Esta designación tiene valor médico-legal y debe hacerse por escrito, en papel libre o en el formulario que facilita la unidad. El documento de designación debe indicar los datos de contacto de la persona de confianza e incluir la firma del paciente y también la de la persona de confianza designada.
La persona de confianza puede tener una copia de las voluntades anticipadas para hacerlas valer en el momento oportuno. La designación de la persona de confianza puede modificarse y revocarse en cualquier momento.
Cuando se habla de «saturación», normalmente se habla de la saturación de oxígeno medida por pulsioximetría, con un sensor que parece una pequeña pinza que se coloca en la punta del dedo o, a veces, en el lóbulo de la oreja. Esta medida refleja bien la oxigenación del paciente, pero no es tan precisa como la saturación arterial de oxígeno, que se obtiene mediante una extracción de sangre arterial (la «gasometría arterial»).
Una neumonía es una infección de los pulmones.
Se produce cuando unos microbios (casi siempre bacterias, a veces virus u hongos) provocan una inflamación de los alvéolos pulmonares, los pequeños sacos donde tiene lugar el intercambio de oxígeno.
Los alvéolos pueden llenarse entonces de líquido o de pus, lo que dificulta la respiración.
Una neumonía grave puede requerir un soporte respiratorio, que va desde un simple aporte de oxígeno adicional con gafas nasales hasta la ventilación mecánica invasiva.
La palabra «neumopatía» significa enfermedad del pulmón.
Una bomba de infusión (o una bomba de jeringa) es un dispositivo que permite administrar medicamentos y líquidos en las venas, a través de un catéter. La bomba de jeringa o la bomba de infusión permite ajustar con mucha precisión el caudal de los medicamentos.
La jarra de orina sirve para vaciar la bolsa de orina del paciente y medir con regularidad la cantidad de orina producida: es un indicador muy valioso para evaluar la función renal.
Suelen ser grandes recipientes de plástico que se guardan en la habitación y se vacían una vez al día, en el momento del balance de entradas y salidas.
Véase Sonda vesical
Los pulmones son los órganos de la respiración. Tienen dos grandes funciones:
En la insuficiencia respiratoria, los pulmones no consiguen cumplir su función. En algunos casos, puede bastar con un simple «empujoncito», aportándoles un poco más de oxígeno o insuflando con cierta presión la mezcla de gases adaptada a las necesidades del cuerpo (véase Ventilación mecánica no invasiva (VMNI)).
En los casos más graves, será necesario intubar al paciente y conectarlo a la respiración artificial para poder controlar con muchísima precisión las proporciones de la mezcla de gases adaptada a sus necesidades, protegiendo al máximo los pulmones debilitados por la enfermedad que ha causado el problema.
Los médicos responsables del paciente actualizan constantemente las prescripciones: por la mañana, después de revisar los últimos resultados de las pruebas, y a lo largo del día, según la evolución de las constantes vitales (pulso, tensión, saturación de oxígeno, pero también todos los demás parámetros que recogen las máquinas durante las 24 horas) y la evolución del estado del paciente.
La UCI es un entorno y una experiencia difíciles para los pacientes y sus seres queridos, y potencialmente traumáticos. Cada vez más unidades cuentan con un psicólogo o una psicóloga para acompañar al paciente y a sus allegados. Pacientes y familiares suelen valorar especialmente que el psicólogo conozca el entorno de la UCI, lo que está en juego y su realidad. El apoyo psicológico es una ayuda muy valiosa para atravesar esta prueba y recibir orientación para lo que viene después.
Las radiografías de tórax se hacen con mucha frecuencia en la UCI: permiten seguir la evolución de la enfermedad pulmonar y también comprobar que las sondas (tubo endotraqueal, sonda gástrica) y los catéteres venosos están bien colocados.
Se hacen en la cama del paciente con un aparato de rayos portátil. Se desliza una placa bajo la espalda del paciente (resulta un poco dura y fría mientras se hace la «foto»), se ajusta la altura del brazo que emite los rayos X que impresionan la placa, un pequeño clic y listo.
La palabra francesa «réanimation» es polisémica; puede referirse a:
– la especialidad médica (la medicina intensiva), relativamente reciente en la historia de la medicina: su nacimiento suele situarse en los años cincuenta, cuando se agrupó por primera vez a los enfermos críticos que necesitaban ventilación mecánica, en el contexto de la gran epidemia de poliomielitis.
– la unidad que atiende a los enfermos más graves del hospital, o con más riesgo de empeorar (la UCI). El público en general conoce mal esta especialidad, que a menudo confunde con las urgencias o con la sala de recuperación tras una operación. La imagen de estas unidades en la cultura popular suele estar muy novelada y alejada de la realidad. Uno está poco preparado para entrar en una UCI.
– los cuidados técnicos y médicos que se administran a estos pacientes en estado grave para suplir (sustituir) los órganos que la enfermedad aguda ha dejado de hacer funcionar, el tiempo necesario para que el cuerpo «supere» la fase aguda; en inglés se usa la palabra «resuscitation». Los cuidados intensivos, entendidos como soporte intensivo de los órganos, no pueden prolongarse mucho tiempo, porque el equilibrio que permiten mantener es muy inestable y frágil.
– para los pacientes, la palabra también designa a menudo la experiencia del ingreso en la UCI; como dice una paciente, es «un mundo aparte del que no se vuelve indemne».
Para hacer avanzar los conocimientos científicos y mejorar las técnicas asistenciales, las UCI participan muy activamente en la investigación científica. Los datos recogidos durante la hospitalización del paciente pueden utilizarse posteriormente, de forma anónima, en trabajos de evaluación e investigación. Además, se puede pedir el consentimiento del propio paciente o de sus allegados para realizar estudios que comparen distintos tipos de tratamiento o de atención. Para ello, se entregará un formulario de consentimiento al paciente si es capaz de leerlo y entenderlo, o a sus allegados en caso contrario, y habrá que firmarlo. Este formulario detalla las condiciones del estudio que se propone al paciente o a sus allegados. Por supuesto, el paciente o sus allegados son totalmente libres de negarse, y eso no cambiará en absoluto la atención que recibe ni la relación con el equipo asistencial. Si son los allegados quienes dan el consentimiento, se volverá a pedir al paciente cuando vuelva a estar en condiciones de tomar decisiones por sí mismo.
Desde el punto de vista de los pacientes, participar en la investigación puede ser gratificante: saber que su difícil experiencia puede servir para mejorar las cosas para quienes vengan después.
La rehabilitación es el periodo, más o menos largo, durante el cual el paciente trabaja progresivamente sobre sus secuelas físicas y cognitivas para recuperar una vida lo más normal posible. Empieza ya en la UCI (se habla de rehabilitación precoz) y a menudo continúa en un centro especializado, antes de la vuelta a casa, donde el seguimiento de médicos especialistas (según los órganos afectados) y de otros profesionales sanitarios (como mínimo, a menudo fisioterapeutas) sigue acompañando al paciente hasta que se siente capaz de retomar su vida.
La «reposición de volumen» (más correctamente llamada expansión de volumen) consiste en administrar líquidos en la circulación sanguínea para aumentar el volumen de sangre. Se utiliza cuando la presión arterial es demasiado baja o cuando al organismo le falta volumen circulante. El tipo y la cantidad de líquido se adaptan según el estado del paciente, la causa del problema inicial y su respuesta al tratamiento.
El respirador (o ventilador) es una máquina que permite administrar a los pacientes una mezcla de gases adaptada a sus necesidades, controlando su volumen y su frecuencia. Así se mantiene un nivel de oxígeno estable y suficiente en la sangre de los pacientes y se elimina el dióxido de carbono. El respirador asiste la función respiratoria en caso de fallo pulmonar o cardiaco, o de ambos, pero también se utiliza cuando el paciente está en coma para proteger sus pulmones de las infecciones. Para ello, el paciente se conecta al ventilador mediante el tubo endotraqueal colocado en su tráquea. Este tubo siempre se coloca bajo anestesia.
Según las necesidades y la autonomía del paciente, el respirador puede ajustarse de distintas maneras para darle la ayuda y también el confort que necesita.
El despertar es un momento muy esperado por los familiares de los pacientes ingresados en la UCI. Sin embargo, suele ser muy distinto de lo que se ve en las películas: cuanto más haya durado la fase de sedación (coma inducido) y más afectados estén los órganos encargados de la eliminación (hígado y riñones), más tiempo tardarán en eliminarse los medicamentos sedantes; en realidad, el «despertar» puede durar días y ser muy progresivo.
El paciente puede tardar mucho en volver a tocar tierra, en entender lo que pasa a su alrededor y los cuidados que recibe; puede parecer despierto pero desorientado, vive sensaciones extrañas y, al principio, no asimila todo lo que ocurre a su alrededor. Algunos pacientes describen este momento como una «sensación pegajosa, como si me estuvieran tragando arenas movedizas, los ojos que no consiguen abrirse, la cabeza que no consigue moverse» o como un «momento largo, difuso, lejos de los tópicos que transmiten las películas».
Cuando se habla de «saturación», normalmente se habla de la saturación de oxígeno medida por pulsioximetría, con un sensor que parece una pequeña pinza que se coloca en la punta del dedo o, a veces, en el lóbulo de la oreja. Esta medida refleja bien la oxigenación del paciente, pero no es tan precisa como la saturación arterial de oxígeno, que se obtiene con una gasometría arterial.
A corto plazo, llevar la pinza de saturación no duele, pero con el tiempo puede empezar a notarse una molestia, incluso dolor o un pellizco: se puede cambiar de dedo, ponerla en el pie o utilizar otro tipo de pinza para la oreja, para ir variando los puntos de presión. Con el tiempo, este pequeño sensor también puede llegar a resultar tranquilizador.
El TAC, también llamado escáner o tomografía computarizada, es una prueba que utiliza rayos X. Consiste en obtener imágenes en cortes finos de una parte del cuerpo. El tubo de rayos X gira alrededor del cuerpo del paciente y las imágenes se obtienen por ordenador. Después hay que «leerlas» para poder establecer un diagnóstico.
Durante un TAC, el paciente está tumbado boca arriba, inmóvil, con los brazos a lo largo del cuerpo o detrás de la cabeza, sobre una camilla que pasa a través de una especie de gran anillo. Ahí es donde se toman las distintas imágenes.
El equipo asistencial puede hablar con el paciente gracias a un micrófono y vigila desde detrás de un cristal que la prueba se desarrolle correctamente.
Si es necesario, se utiliza un contraste yodado para mejorar la calidad de las imágenes, que suele inyectarse por vía intravenosa. Esta inyección puede producir a algunos pacientes una sensación de oleada de calor.
Un monitor (en Francia, «scope») registra de forma continua el ritmo cardiaco y respiratorio, la presión arterial y la saturación de oxígeno en sangre. Estos datos se recogen mediante sensores y electrodos conectados al monitor por cables. Los monitores están configurados para alertar al personal sanitario si el estado del paciente es inestable.
Además, están conectados a centrales de monitorización para que el estado del paciente esté vigilado en todo momento, incluso cuando el personal sanitario no está en la habitación. Aquí, la curva verde representa el electrocardiograma (la actividad eléctrica del corazón) y la cifra verde corresponde a la frecuencia cardiaca. La curva azul representa la onda de pulso y la cifra corresponde a la saturación de oxígeno por pulsioximetría, que permite monitorizar la oxigenación de la sangre; la curva roja corresponde a la presión arterial medida de forma continua mediante un catéter arterial. Las cifras representan la «tensión» y la cifra entre paréntesis, la presión arterial media, un indicador muy valioso para los profesionales sanitarios.
Consulta la página la monitorización continua
El SDRA o síndrome de distrés respiratorio agudo es un fallo respiratorio grave que obliga a intubar al paciente y a ventilarlo (respiración artificial). El SDRA puede tener muchas causas, las más frecuentes de origen bacteriano o vírico. El tratamiento consiste en tratar la causa y dar soporte a los órganos mientras dura ese tratamiento.
Las secreciones traqueales son una mucosidad que producen los pulmones y las vías respiratorias, y que puede ser abundante y purulenta cuando hay una infección.
Esta sustancia pegajosa puede tener distintos colores e informa a los profesionales sanitarios sobre la evolución pulmonar del paciente.
Cuando se acumulan, causan mucha incomodidad a los pacientes conscientes, un poco como cuando uno se siente congestionado por una bronquitis, pero sin poder toser ni expectorar. Un gorgoteo en la garganta o una bajada de la saturación pueden ser señales de que hay que aspirar.
Véase Aspiración.
La sedación es la administración de medicamentos que permiten «dormir» al paciente, sumirlo en un coma inducido. Se utiliza en varias situaciones: para dejar en reposo uno o varios órganos, para evitar el dolor durante un procedimiento invasivo (una técnica desagradable o una operación quirúrgica) o para que los pacientes toleren mejor el respirador. Véase Anestesia.
La sepsis es una reacción grave del organismo a una infección.
En lugar de limitarse a combatir el microbio responsable de la infección (bacteria, virus u hongo), el sistema inmunitario desencadena una respuesta excesiva que puede dañar los propios órganos (como los pulmones, los riñones o el corazón). Una sepsis es una urgencia vital y requiere una atención adecuada. Controlar la infección con un tratamiento apropiado es la prioridad, pero puede ser necesario dar soporte a los órganos afectados.
El destete consiste en la retirada progresiva de un tratamiento. Se habla sobre todo del destete de la ventilación mecánica, un proceso que puede durar desde unos días hasta varias semanas en algunos casos. También se puede hablar de destete de las catecolaminas.
El destete de la ventilación mecánica es la fase del tratamiento que busca que el paciente recupere su autonomía respiratoria.
Se van reduciendo progresivamente los niveles de asistencia del respirador; según lo que haya durado la fase aguda, los pacientes pueden haber perdido más o menos masa muscular. Pasar por una traqueotomía temporal puede facilitar y acelerar el proceso de destete, ya que permite desconectar al paciente del respirador unas horas al día sin perder la posibilidad de volver a conectarlo, sobre todo por la noche y en los periodos de descanso. La rehabilitación muscular también es muy importante en este proceso: sentarlo en el sillón, ponerlo de pie, etc. son otras tantas formas de fortalecer de nuevo los músculos del tórax del paciente y ayudarlo a recuperarse más rápido.
El destete es un periodo de esfuerzos progresivos muy agotadores para los pacientes, y la dificultad para respirar solos al principio puede generar mucha angustia. Los estímulos relajantes y las formas de distraer la atención del paciente de su respiración pueden ayudar a que no se centre en ella y no aumente la angustia.
Algunos pacientes describen una sensación bastante agradable, «como si los pulmones se hicieran más grandes», cuando vuelven a respirar solos.
¡Sí, en la UCI también se puede lavar el pelo! En términos técnicos se habla de «capiluvio».
Como no es urgente, suele hacerse los días en que los profesionales sanitarios tienen un poco más de tiempo por delante y pueden dedicarle un rato para convertirlo en un verdadero momento de «bienestar», ¡pero también se puede pedir si hace falta!
A veces el cuero cabelludo pica, ¡y para el paciente puede ser muy reconfortante sentirse limpio también en la cabeza!
Consejo de expaciente de UCI: llevar al personal sanitario mascarillas desenredantes para el pelo largo puede salvar las melenas más largas, enredadas entre la cabeza y las sábanas desde el ingreso…
La higiene bucal consiste en una serie de cuidados para mantener limpia la boca y limitar el riesgo de contaminación de los pulmones por la saliva y las bacterias que contiene.
Consiste en pasar por todas las superficies de la boca unas torundas que parecen grandes bastoncillos de algodón, con algodón en un solo extremo. Se mojan en un colutorio mentolado y se pasan por los dientes, la lengua, el paladar y el interior de las mejillas. Se aspiran la saliva y el líquido que ha caído al fondo de la garganta. A intervalos regulares, se aprovecha también para mirar con una linterna si se ve algo anormal: un diente dañado, un enrojecimiento anormal, una hinchazón.
Estos cuidados son necesarios para prevenir las neumonías asociadas a la ventilación mecánica. Para el paciente puede resultar agradable y refrescante, o algo invasivo, como lo que se siente en el dentista. Los pacientes con confusión a menudo intentan morder la torunda.
Véase Torundas bucales.
Una sonda gástrica (o sonda de alimentación) es un tubo de plástico cuyo extremo llega al estómago. En algunos casos puede servir para vaciar el estómago del paciente o, con más frecuencia, para alimentarlo durante su ingreso en la UCI. A través de esta sonda, el paciente recibe una alimentación equilibrada, con cantidades adecuadas de hidratos de carbono, proteínas, lípidos, vitaminas y sales minerales. La sonda gástrica puede introducirse por la nariz o por la boca. A veces, se puede colocar una sonda llamada «de gastrostomía» directamente en el intestino delgado mediante una pequeña intervención quirúrgica. La sonda gástrica por la nariz es más cómoda después de la extubación, porque deja la boca libre para hablar, pero puede causar molestias e incluso dolor a lo largo de su recorrido, sobre todo en la nariz o en el fondo de la garganta. Colocarla por la nariz a veces resulta doloroso.
Como está sujeta con menos firmeza que otros tubos más vitales, arrancarse la sonda gástrica es todo un clásico en la historia de los pacientes de UCI, ya sea sin querer o por lo molesta que resulta. Por desgracia, casi siempre hay que volver a colocarla para que el paciente reciba los aportes que necesita para su recuperación, y no es un momento muy agradable…
El tubo endotraqueal es un tubo de plástico que se introduce por la boca (o, en casos poco frecuentes, por la nariz) y que llega hasta la bifurcación entre los dos pulmones para permitir la respiración artificial (ventilación). Normalmente se fija con una cinta que rodea la cabeza del paciente. Esta sujeción puede hundir un poco las mejillas. Es importante que el tubo no se mueva para que la ventilación sea lo más precisa y eficaz posible.
En su parte exterior, el tubo endotraqueal tiene un balón que se infla una vez colocado para ocupar todo el espacio entre la tráquea y el tubo, de modo que ninguna secreción procedente de la boca o del estómago caiga a los pulmones.
El estado del balón se comprueba con regularidad, y los fisioterapeutas aspiran con una pequeña cánula las secreciones que haya podido retener.
Cada día se comprueba que el tubo endotraqueal está introducido a la profundidad correcta y los profesionales sanitarios cambian la cinta, una especie de cordón que sujeta el material por fuera de la boca. Junto al tubo endotraqueal suele ir sujeta la sonda de alimentación, que se dirige hacia el esófago.
La intubación impide:
> hablar
> comer
> beber
Es un material que puede generar mucha angustia en algunos pacientes, porque invade la boca y el tubo pasa por delante de la parte inferior de la cara. Con el tubo, la boca queda siempre un poco abierta: esto reseca mucho el interior de la boca, la lengua, el interior de las mejillas, etc., y puede multiplicar la sensación de sed.
La sonda vesical es un simple tubo de plástico muy flexible que permite drenar la orina fuera de la vejiga en los pacientes en los que es necesario medir la cantidad de orina, pero también en los pacientes en coma, para evitar que estén mojados todo el día.
Este tubo está conectado a una bolsa colectora y se mantiene en su sitio gracias a un pequeño balón que se infla dentro de la vejiga y evita que la sonda se salga del cuerpo. Medir la orina forma parte de la vigilancia del buen funcionamiento de los riñones. Por eso la sonda vesical es necesaria para los pacientes de UCI pero, como cualquier dispositivo interno, puede provocar infecciones.
Desde el punto de vista de las sensaciones, puede resultar desconcertante: como la vejiga no tiene una gran variedad de receptores sensoriales, el cuerpo extraño que es la sonda puede interpretarse como ganas de orinar. ¡Pero en realidad, con una sonda, la vejiga siempre está vacía! Algunos medicamentos pueden ayudar con esta sensación (a estas «ganas de orinar» causadas por la sonda se las llama espasmos vesicales), y a veces basta con un poco de tiempo para que el cuerpo se acostumbre.
Un estoma es la conexión, temporal o permanente, de un extremo del tubo digestivo (esófago, intestino, colon…) o de una parte del aparato urinario con el exterior, a la altura del abdomen, a través de una pequeña abertura. Esta abertura, creada durante una intervención quirúrgica, sirve para evacuar las heces o la orina cuando ya no pueden eliminarse por las vías naturales. Se recogen entonces en una bolsa especial, pegada directamente a la piel.
El estetoscopio (o fonendoscopio) es un instrumento médico que amplifica los ruidos del cuerpo y permite a los médicos hacer numerosos diagnósticos, y al personal de enfermería y a los fisioterapeutas detectar, de oído, cambios en el estado del paciente.
¡Con el fonendoscopio se escucha el corazón, los pulmones y también la tripa! De hecho, el personal de enfermería lo utiliza para comprobar la colocación de la sonda nasogástrica.
La pieza redonda que se apoya sobre el cuerpo a veces está un poco fría.
El trastorno de estrés postraumático (TEPT) puede aparecer después de vivir o presenciar un acontecimiento violento o impactante, como un accidente grave, una agresión o, en el caso que nos ocupa, un ingreso en la UCI. Puede afectar tanto a los pacientes como a sus familiares y allegados.
Hay que pensar en él cuando, varios meses después de la UCI, la persona sigue reviviendo el trauma en pensamientos o en pesadillas, está muy ansiosa, evita cualquier situación que le recuerde lo ocurrido (por ejemplo, las consultas en el hospital) y presenta cambios de humor o de comportamiento.
Este trastorno requiere un seguimiento y un acompañamiento adecuados para ayudar a la persona a recuperarse. Existen terapias eficaces, como las terapias cognitivo-conductuales, el EMDR y otras, como las terapias de exposición. Una consulta con un profesional de la salud mental titulado (psiquiatra, psicólogo) puede ayudar a aclarar las necesidades y a iniciar un acompañamiento para recuperar la tranquilidad.
Consulta la página Las consecuencias psicológicas de la UCI
El síndrome de lisis tumoral se produce cuando las células cancerosas se destruyen muy rápidamente, de forma espontánea o tras un tratamiento. Esta destrucción libera en la sangre sustancias que pueden alterar el funcionamiento de los riñones, el corazón o el cerebro. A veces son necesarios una vigilancia estrecha y tratamientos específicos.
La temperatura de los pacientes de UCI es un dato muy importante que se registra muchas veces al día: como mínimo cada 2-3 horas, ¡pero a veces mucho más a menudo!
La temperatura puede tomarse en el oído con algunos termómetros, en la axila con otros, o también de forma continua, mediante sensores incorporados en algunas sondas o catéteres.
Medir la temperatura permite detectar precozmente las infecciones, que son frecuentes en la UCI a pesar de todas las medidas que se toman para evitarlas, porque los pacientes son especialmente frágiles y es importante detectarlas lo antes posible. En algunos casos puede ser necesario poner a los pacientes en hipotermia, es decir, bajar la temperatura corporal a entre 34 y 36 °C: también en este caso, la vigilancia precisa de la temperatura permite controlar esa hipotermia.
Las trombosis son un riesgo ligado al encamamiento, a posibles trastornos de la coagulación o a los cuerpos extraños introducidos en las venas y arterias (catéteres, cánulas de ECMO). Para prevenir las trombosis, a los pacientes de UCI se les administran anticoagulantes, a menudo en forma de inyecciones subcutáneas en los muslos o en el abdomen. Pueden dejar moratones y pequeñas zonas endurecidas que desaparecerán con el tiempo.
En la UCI, el aseo suele hacerse en la cama del paciente, con una palangana y manoplas desechables. Se lava por partes del cuerpo, manteniendo tapada la parte que no se está lavando para preservar la intimidad.
Zona por zona, primero se lava la piel con agua y jabón, luego se aclara y se seca.
Los pacientes pueden vivir el momento del aseo de maneras muy distintas: como un momento de consuelo y de cuidado, de abandono y de bienestar, o bien de incomodidad, malestar o vergüenza.
Para los profesionales sanitarios es un acto rutinario, que se realiza para mantener la higiene de todos los pacientes de UCI, especialmente frágiles y propensos a sufrir infecciones: es un cuidado como cualquier otro, que puede alargarse un poco si al paciente le resulta agradable (y si hay tiempo), o hacerse rápidamente y de forma técnica si al paciente le resulta más cómodo no prolongarlo.
El ritmo de las UCI lo marcan las «rondas» de los profesionales sanitarios junto a los pacientes. A intervalos regulares, la pareja formada por enfermera o enfermero y auxiliar de enfermería pasa por las habitaciones de los pacientes que tiene a su cargo para realizar los cuidados y la vigilancia.
Según la organización de cada servicio y la especialidad, estas rondas se hacen cada 2, 3 o 4 horas.
Los médicos también hacen sus rondas, con un ritmo más espaciado.
Por supuesto, todos siguen disponibles para atender cualquier situación urgente fuera de las rondas.
La traqueotomía es una pequeña intervención que consiste en colocar un tubo respiratorio (un tubo de plástico flexible) directamente en la tráquea, a través de una incisión en la base del cuello. Se realiza para facilitar y acelerar la recuperación de la respiración autónoma cuando el proceso (destete) es demasiado largo o incómodo para el paciente.
Una vez cicatrizada la herida, el material colocado ya no causa dolor. Se puede tocar sin peligro (¡pero no quitar!). Es cierto que es un material impresionante y que da un poco de miedo (a algunos pacientes les puede producir rechazo), pero favorece mucho la rehabilitación y deja libres la boca y la garganta. En comparación con el tubo endotraqueal, la cánula de traqueostomía reduce la sensación de opresión del material sobre la cara, así como la sequedad y la sensación de sed que provoca tener la boca permanentemente abierta alrededor del tubo endotraqueal.
Pueden salir secreciones por el orificio alrededor de la cánula, ya que no es hermético. Y a partir de ese momento las aspiraciones endotraqueales para despejar los bronquios se hacen a través de esta cánula.
Mientras la traqueotomía está colocada, se realizan cuidados diarios para:
– limpiar la piel alrededor de la cánula con una gasa empapada en agua estéril (templada o fresca, según prefiera el paciente) y a veces con antiséptico si hay inflamación o infección
– cambiar el apósito de traqueostomía (gasa que se coloca alrededor de la cánula para evitar roces)
– cambiar la cinta o el collarín de sujeción de la cánula: es una maniobra impresionante para el paciente, porque si la cánula se mueve, ¡parece que se va a salir! Cuando el paciente puede ayudar, puede sujetar la cánula en su sitio en el cuello mientras el profesional ajusta la longitud del collarín.
El collarín puede irritar un poco y resultar molesto a la larga: suelen agradecerse mucho los pequeños masajes en el cuello con algo fresco durante los cuidados en los que se retira temporalmente.
Cuando la traqueotomía se lleva durante mucho tiempo, sobre todo en las unidades francesas de rehabilitación post-UCI (SRPR), es habitual cambiar la cánula cada mes. Se retira la cánula y se introduce la nueva inmediatamente. Se puede proponer una anestesia ligera para este cuidado, o hacerlo sin ella, según lo que requiera la situación del paciente. Puede ser un poco doloroso y algo angustioso, con una sensación de roce en las paredes por dentro, y puede provocar pequeños sangrados.
En la mayoría de los casos, la traqueotomía se retira después y el orificio cicatriza espontáneamente en pocos días. Aun así, suele quedar una pequeña cicatriz en la parte baja del cuello.
Ver Cánula de traqueostomía.
El relevo es el momento en que los equipos asistenciales se turnan, a intervalos regulares. El equipo que termina su turno transmite la información al equipo entrante. Es un momento muy importante para los profesionales, porque garantiza la continuidad de la atención y que se comparta toda la información necesaria para cuidar a los pacientes con total seguridad.
Estos momentos están protegidos a lo largo del día y se reducen al máximo las interrupciones para evitar cualquier pérdida de información u olvido.
Puede dar la impresión de que los equipos están menos disponibles en ese momento, pero, ¡en caso de urgencia, el relevo se interrumpe y todo el mundo se moviliza!
Se habla de traslado cuando un paciente se desplaza a otro servicio del hospital para una prueba o una intervención quirúrgica. Durante el traslado continúan los cuidados y la vigilancia. Es un acto delicado que requiere una logística especial y acompañamiento médico.
Según la organización de los servicios y las instalaciones del hospital, el paciente puede trasladarse en su propia cama o en una camilla, una especie de cama simplificada con ruedas, mucho más estrecha para que quepa en los ascensores y con un colchón más fino que el de la UCI: al paciente puede parecerle dura para la espalda.
Para pasar al paciente a la camilla, normalmente se tira de las sábanas: dos profesionales a cada lado de la cama y uno a la cabecera para coordinar la maniobra, vigilar todos los tubos y mantener en su sitio el tubo endotraqueal.
Se sale con el respirador y un monitor de transporte que permite mantener la monitorización continua, además de todos los aparatos que no se pueden detener: bombas de jeringa con determinados medicamentos, etc.
Cuando el corazón del paciente falla, puede ser necesario sustituirlo por el corazón de un donante fallecido: esto se llama trasplante cardiaco. Esta técnica requiere un seguimiento médico de por vida, una dieta estricta y tomar a diario medicamentos contra el rechazo. Un injerto cardiaco puede funcionar correctamente durante varias décadas.
La disfagia, o «trastorno de la deglución», puede ser consecuencia de un largo periodo en el que los músculos de la deglución no se han utilizado, o de una lesión neurológica. Los músculos debilitados no permiten tragar bien y parte del bolo alimenticio puede pasar a las vías respiratorias: es lo que se llama «atragantamiento» o aspiración, que se manifiesta con tos al comer y puede provocar infecciones pulmonares. Según la lesión, el paciente puede atragantarse con alimentos sólidos, con líquidos o con ambos.
Las arritmias son latidos anormales del corazón: demasiado rápidos, demasiado lentos o irregulares. Algunas son benignas y frecuentes en la población general, pero otras pueden tener consecuencias más graves, impedir que el corazón funcione correctamente y provocar una pérdida de conocimiento, un desmayo o una parada cardiaca. Pueden ser necesarios una monitorización cardiaca continua y tratamientos urgentes.
La válvula fonatoria es una pieza que se coloca en el extremo exterior de la cánula de traqueostomía, después de haber desinflado su balón: es una etapa del destete respiratorio que permite hablar.
La válvula fonatoria deja entrar el aire en las vías respiratorias, pero un mecanismo de cierre le impide salir por el mismo camino. La única salida para el aire espirado es volver a pasar por las vías habituales > garganta, boca, nariz. Para ello, se ha desinflado el balón que hay en la tráquea. Así, el aire sube, vuelve a pasar por las cuerdas vocales, puede hacerlas vibrar y, por tanto, permite hablar.
«Imposible cantar La Traviata» desde la primera vez que te ponen la válvula fonatoria, como dice una paciente: también aquí habrá que volver a entrenar al cuerpo para que haga el esfuerzo de modular el aire espirado y articular palabras, y las primeras sesiones serán cansadas, aunque por lo general muy satisfactorias porque, ¡por fin, uno puede expresarse!
Los vasopresores son medicamentos que aumentan la presión arterial estrechando los vasos sanguíneos. Se utilizan cuando la tensión es demasiado baja para garantizar una buena perfusión de los órganos.
Se habla de estado vegetativo cuando, tras una lesión cerebral y en ausencia de tratamientos sedantes, el paciente ya solo presenta reflejos. En estos pacientes se puede observar la alternancia del ciclo sueño-vigilia, reflejos ante estímulos como movimientos de los ojos, bostezos y movimientos involuntarios. Los pacientes en estado vegetativo no son conscientes de su estado ni de su entorno.
El respirador (o ventilador) es una máquina que administra a los pacientes una mezcla de gases adaptada a sus necesidades, controlando su volumen y su frecuencia. Así se mantiene en la sangre de los pacientes un nivel de oxígeno estable y suficiente, y se elimina el dióxido de carbono. El respirador asiste la función respiratoria cuando hay un fallo pulmonar o cardiaco, pero también se utiliza cuando el paciente está en coma para proteger sus pulmones de las infecciones. Para ello, el paciente se conecta al ventilador mediante el tubo endotraqueal colocado en su tráquea. Este tubo se coloca siempre con anestesia.
Según las necesidades y la autonomía del paciente, el respirador puede ajustarse de distintas maneras para darle la ayuda, pero también la comodidad, que necesita.
La ventilación mecánica no invasiva o VMNI es una alternativa a la intubación que puede utilizarse en algunos casos concretos. Se realiza con un respirador que insufla aire igual que en la ventilación invasiva, pero que utiliza una mascarilla bien ajustada a la cara en lugar del tubo endotraqueal.
Para el paciente, la VMNI puede resultar desconcertante e incluso desagradable al principio, porque la presión del aire que empuja para entrar en las vías respiratorias es muy extraña y poco habitual. Es importante adaptar los parámetros del respirador a las necesidades y a la comodidad del paciente para que tolere bien esta terapia, que es muy eficaz.
Una vez hechos los ajustes, la VMNI puede resultar después tranquilizadora y relajante.
A veces la mascarilla aprieta un poco y las fugas de aire pueden molestar, sobre todo si se producen en la parte superior de una mascarilla oronasal, hacia los ojos. Elegir bien la mascarilla y utilizar pequeñas almohadillas de silicona puede ayudar a que selle bien y a reducir las molestias.
Los virus son microorganismos que causan enfermedades. Entran en las células del organismo para multiplicarse («replicarse»). Transmiten información que lleva a las propias células a fabricar numerosas copias del virus, que después se liberan e infectan a su vez a otras células. Los antibióticos no actúan sobre los virus, pero pueden utilizarse cuando aparece una sobreinfección bacteriana después de la infección vírica.
El término vía venosa central (VVC) equivale a catéter venoso central.
Los catéteres venosos centrales son necesarios para administrar con seguridad muchos medicamentos en la UCI, como las catecolaminas (por ejemplo, la noradrenalina). En algunos casos, los catéteres centrales también permiten vigilar las presiones dentro de los vasos. Se colocan en condiciones estériles, con anestesia local, y su mantenimiento requiere cuidados estériles.